El archipiélago del Pacífico sufre erosión costera y daños en arrecifes debido al cambio climático; autoridades advierten por su futuro incierto.
El mar avanza sobre Vanuatu, donde el nivel del agua sube alrededor de 6 mm por año, un ritmo muy superior al promedio global, según estudios meteorológicos. Esta erosión costera amenaza a comunidades que viven a menos de un kilómetro de la orilla; un 64 % de la población está en riesgo, con casas e infraestructura cercanas al mar.
El deterioro de los arrecifes de coral agrava la situación: sin esa barrera natural, las olas golpean con más fuerza la costa y empeoran la erosión. Además, fenómenos extremos como ciclones intensos, tormentas y salinización del agua dulce han ido minando la seguridad alimentaria y la vida diaria de quienes habitan estas islas.
El Gobierno local declaró emergencia climática, apeló a la Corte Internacional de Justicia para que obligue a las potencias contaminantes a responder por esta crisis, y busca apoyo internacional. Sin embargo, mientras la diplomacia avanza, la vida en Vanuatu cambia día a día: muchas comunidades ya perdieron hogares y temen por el futuro de sus hijos y nietos.