Las vacaciones de verano no solo significan descanso y tiempo libre. También pueden ser la oportunidad ideal para volver a leer, alejarse un poco de las pantallas y conectarse con historias cercanas, reales y escritas desde este lado del mundo.
En los últimos años, la literatura juvenil argentina creció con fuerza. Nuevas voces abordan sin rodeos temas que atraviesan a los adolescentes: salud mental, identidad, vínculos, redes sociales, violencia y desigualdad. Lejos de los relatos edulcorados, estos libros hablan de lo que pasa de verdad.
1. Hasta el próximo miedo – Carolina Sichel
Una novela profunda sobre adolescencia y trastornos alimenticios. Julieta intenta sostener una vida “normal” mientras lucha con su propia imagen y el peso de los mandatos sociales. Un relato sensible que pone en palabras lo que muchas veces se calla.
2. Amor en juego – Milena Walters
Deseo, culpa y decisiones difíciles. La historia gira en torno a un vínculo prohibido que pone en jaque la amistad y expone los errores, impulsos y contradicciones de la juventud.
3. Instinto asesino – Noelia Liotti
Misterio y tensión constante. Una muerte inesperada en una mansión convierte a Aurora en la principal sospechosa. Secretos familiares, giros inesperados y un ritmo que no da respiro.
4. No me delates – Naiara Philpotts
La doble vida digital en primer plano. Una influencer adolescente intenta ocultar su identidad real mientras lidia con la exposición, la presión y la necesidad de ser auténtica.
5. Entre tú y yo – Mila Kate
Carreras ilegales, conflictos familiares y romance urbano. Maia corre riesgos para ayudar a su padre y termina enfrentando un cambio de vida que la obliga a redefinirse.
6. La Acusada de Codexia – Flor Núñez Graiño
Fantasía y justicia se cruzan en una historia original. Una estudiante es acusada de asesinato y debe aliarse con su rival para probar su inocencia en un mundo atravesado por leyes y magia.
7. Y los veranos pasarán – Gonzalo Ludueña
Un amor intenso nacido en vacaciones, atravesado por la violencia, las desigualdades y los miedos personales. Una novela ágil que muestra cómo un verano puede cambiarlo todo.
Lecturas ideales para el receso, con identidad local y conflictos actuales. Porque leer también es una forma de entender lo que pasa y no mirar para otro lado.