Una situación límite se vivió este viernes en Bariloche, cuando un incendio forestal desatado en el cerro Runge avanzó a gran velocidad y obligó a evacuar de urgencia el Sanatorio San Carlos. Las llamas, impulsadas por la abundante vegetación seca y la pendiente del terreno, llegaron a quedar a pocos metros del centro de salud, generando escenas de tensión y desesperación.
El fuego comenzó cerca de las 13.30 en una zona boscosa lindera al sanatorio, ubicado en el kilómetro 1 de la avenida Bustillo. Bomberos Voluntarios, brigadistas del SPLIF y ambulancias desplegaron un intenso operativo para evacuar pacientes y personal, mientras intentaban evitar que las llamas alcanzaran viviendas cercanas.
Vecinos de la zona, alarmados por el avance del fuego, intentaron combatirlo por sus propios medios con baldes y palas, aunque las autoridades advirtieron que esa situación puso en riesgo a civiles y entorpeció el trabajo profesional. Incluso un edificio de la calle Tucumán debió ser evacuado de manera preventiva.
El incendio obligó a cortar el tránsito en puntos clave de la ciudad y pasó rápidamente de forestal a “de interfase”, poniendo en jaque a personas, infraestructuras y barrios enteros. Desde el municipio y los organismos de emergencia pidieron no acercarse a la zona y mantenerse informados solo por canales oficiales.
En medio del caos, el gobernador Alberto Weretilneck volvió a alertar sobre el altísimo riesgo de incendios por la sequía extrema que atraviesa la región y remarcó que “está prohibido hacer fuego”. Mientras tanto, Bariloche sigue en vilo, dependiendo del clima y del esfuerzo contrarreloj de los brigadistas para evitar una tragedia mayor.