Mientras el Gobierno insiste con el relato de la inflación en baja, las paritarias de 2026 se encaminan a convertirse en otro golpe al bolsillo de los trabajadores. Con acuerdos anuales, aumentos limitados y una reforma laboral en puerta, el escenario es de máxima tensión y mínima recuperación salarial.
Desde la CGT admiten que “reina la incertidumbre”, pero en Economía la orden parece clara: no homologar subas que superen la inflación oficial. Luis Caputo y el secretario de Trabajo, Julio Cordero, serán el filtro de las negociaciones, en un contexto donde el Ejecutivo prioriza mostrar disciplina fiscal antes que salarios dignos.
Los primeros gremios en sentarse a negociar, como Comercio, Bancarios y Camioneros, lo harán con márgenes cada vez más estrechos. Sectores como la industria y el mercado interno aparecen entre los más golpeados, mientras que solo la energía y la minería tendrían algo de aire.
Con sueldos que todavía no recuperaron lo perdido en los últimos años y sindicatos debilitados, 2026 asoma como otro año donde el ajuste vuelve a caer sobre los trabajadores, pese al optimismo oficial que no se refleja en la calle.