Febrero será un mes clave para el Gobierno de Javier Milei. El 1º de febrero, la Argentina debe pagar USD 824 millones al FMI, justo cuando el organismo enviará una misión al país para la segunda revisión del acuerdo. El problema es evidente: el Banco Central no cumplió la meta de acumulación de reservas y el Ejecutivo necesita con urgencia un desembolso de USD 1.000 millones para seguir respirando.
Tras evitar el default con los bonistas gracias a un préstamo puente de USD 3.000 millones, el ministro Luis Caputo vuelve a enfrentar el mismo dilema: pagar deuda sin dólares genuinos. Desde el Ministerio de Economía no confirman ni la fecha exacta de la visita del FMI ni aseguran que el pago se haga en término, lo que expone un escenario de incertidumbre y desorden.
Mientras Milei busca respaldo político en el Foro de Davos y una foto con la titular del Fondo, la realidad muestra un Banco Central debilitado, que podría volver a financiar al Tesoro con maniobras internas para cumplir el vencimiento. Más deuda para pagar deuda.
El foco de la revisión estará en las reservas. Aun con metas flexibilizadas, el Gobierno no logró cumplir los objetivos pactados. Si bien en enero el BCRA retomó la compra de dólares y las reservas brutas rondan los USD 44.800 millones, las reservas netas siguen en terreno negativo, lo que obliga a pedir un nuevo perdón del FMI.
Con metas recortadas, reservas insuficientes y pagos inminentes, el Gobierno enfrenta otra auditoría clave del Fondo sin margen de error. El relato libertario choca, una vez más, con la crudeza de los números.