A pocas semanas del inicio de clases, el golpe al bolsillo es brutal. En 2026, la canasta escolar volvió a aumentar y armar la mochila se transformó en un verdadero calvario para las familias, en un contexto de salarios atrasados y consumo en caída.
Según un relevamiento de Focus Market, la canasta básica para primaria cuesta $63.636, un 12% más que el año pasado. Pero si se suman útiles, mochila, cartuchera y guardapolvo, el gasto total asciende a $118.863. En versiones más completas, el monto se dispara hasta los $241.088, una cifra imposible para muchos hogares.
Aunque algunas mochilas registraron leves bajas, no es por alivio económico sino por el desplome del consumo, el exceso de stock y el ingreso de productos importados que el Gobierno habilitó sin freno.
La situación es aún más crítica en secundaria: la canasta de útiles subió 26% interanual y ya ronda los $68.593, con fuertes aumentos en artículos básicos como gomas, fibras y voligomas.
A este escenario se suman los incrementos en las cuotas de los colegios privados, cerrando un combo que vuelve a demostrar una realidad innegable: educar a los hijos es cada vez más caro y el ajuste, una vez más, lo pagan las familias.