A semanas del inicio del ciclo lectivo 2026, el regreso a las aulas se convierte en una pesadilla económica para miles de familias. Mientras el Gobierno habla de inflación controlada, los precios de los útiles escolares muestran otra realidad: subas que superan ampliamente el índice anual y salarios que no alcanzan.
Según un informe de la Fundación Ecosur, todos los productos escolares aumentaron respecto de enero de 2025, muchos por encima del 31,5% de inflación interanual. En la canasta primaria, la caja de lápices de colores subió un 42%, la goma de borrar un 39% y los afiches un 34%. En secundaria, los aumentos son todavía más brutales: resaltadores +56% y kits de geometría +50%.
Hoy, equipar a un alumno de primaria cuesta en promedio $277.405, incluyendo mochila, cuadernos y útiles básicos. Incluso optando por la “canasta ahorro”, el gasto no baja de $194.748. Solo una mochila con carrito supera los $109.000, un número imposible para muchos hogares.
En el nivel secundario, la canasta promedio asciende a $174.719, mientras que la versión más económica ronda los $100.578. A eso se suman libros, uniformes y otros gastos que el Estado ignora sistemáticamente.
Como si fuera poco, en marzo vuelven a aumentar las cuotas de los colegios privados, incluso los que reciben subvención estatal. El ajuste autorizado es del 3%, aunque las instituciones ya anticipan que será insuficiente frente al atraso acumulado.
Útiles por las nubes, cuotas en alza y salarios planchados: el inicio de clases vuelve a exponer el costo del ajuste. Para muchas familias, mandar a los chicos a la escuela dejó de ser un derecho y pasó a ser un lujo.