Un insólito hecho de inseguridad sacudió a la ciudad de Santa Fe y volvió a exponer la falta de controles. Un delincuente ingresó tres noches seguidas a robar en la misma vivienda del barrio Los Hornos y fue detenido recién cuando, en su último intento, se quedó dormido dentro del departamento.
El ladrón actuaba con total tranquilidad. Según relataron las víctimas, utilizaba una llave robada para entrar y salir sin forzar puertas ni ventanas, como si fuera el dueño de casa. La vivienda estaba momentáneamente deshabitada porque la pareja realizaba una mudanza por etapas debido a sus horarios laborales.
El primer indicio del robo apareció el domingo, cuando notaron la puerta dañada y el faltante de un televisor, una garrafa y otros objetos de valor. En los días siguientes, continuaron desapareciendo pertenencias, aunque sin signos de ingreso forzado.
La madrugada del miércoles decidieron regresar al departamento por precaución. Al llegar, encontraron la puerta cerrada desde adentro y, al ingresar, descubrieron al delincuente durmiendo en el lugar, con bolsas preparadas que contenían ropa, calzado, mercadería y documentación personal de las víctimas.
A pesar de la gravedad del hecho, la Policía llegó luego de al menos seis llamados. Finalmente, el sospechoso fue detenido y confesó los robos. También admitió haber sustraído una moto del mismo edificio.
“Entraba y salía como si fuera su casa. Nos violaron la intimidad”, expresaron las víctimas, que advirtieron que la situación podría haber terminado en tragedia.
Otro episodio que refleja una realidad alarmante: mientras los delincuentes se mueven con impunidad, la respuesta oficial llega tarde y el miedo crece en los barrios santafesinos.