El Gobierno avanza en el Senado con su reforma laboral mientras la CGT prepara una movilización frente al Congreso. Aunque hubo cambios anunciados por Patricia Bullrich, en el sindicalismo aseguran que “no alcanzan” y que el núcleo del proyecto sigue intacto.
El oficialismo mantuvo las cuotas solidarias hasta 2028 con un tope del 2% y preservó fondos para obras sociales. Sin embargo, no modificó puntos sensibles: la reglamentación más estricta del derecho de huelga, límites a las asambleas en los lugares de trabajo y un tope de horas pagas para delegados.
Para la CGT, las concesiones son parciales y no alteran el rumbo general de la reforma, que —afirman— fortalece a las empresas y debilita la negociación colectiva. Mientras continúan las conversaciones, crece la presión interna por medidas más duras.
En paralelo, paros parciales de gremios aeronáuticos y del subte afectarán servicios y suman tensión a una jornada clave. El Gobierno busca aprobar la ley; la central obrera intenta mostrar fuerza en la calle.
Con el debate en marcha y la protesta en puerta, el Senado definirá el futuro de una reforma que ya divide al país.