BAJADA: En un hecho histórico para nuestra cultura, Soledad Pastorutti llevó el folklore al corazón del festival más internacional del país. Mientras algunos miran siempre hacia afuera, el sentimiento nacional se hizo sentir en el escenario principal, demostrando que nuestra música popular no tiene fronteras.
CUERPO DE LA NOTA: El Hipódromo de San Isidro fue testigo de un quiebre cultural necesario. En la segunda jornada del Lollapalooza 2026, Soledad Pastorutti no solo dio un show; dio una clase de identidad. Por primera vez en la historia del certamen en Argentina, el folklore ocupó el escenario principal (“Main Stage 1”), desplazando por una hora los ritmos importados para dar paso al bombo legüero y el violín.
Desde Info del Plata, celebramos este acto de soberanía cultural. En un contexto donde se intenta imponer una cultura global uniforme y vacía de raíces, que miles de jóvenes hayan saltado y cantado “A Monteros” o “La Viajera” entre sets de DJ internacionales, es un mensaje político contundente: el pueblo no olvida su origen.
La Sole, con la solvencia que le dan sus años de trayectoria y su coherencia con el sentir popular, demostró que lo nacional no es “antiguo”, sino que es la base sobre la cual debemos construir nuestra modernidad. Mientras otros se desviven por copiar lo que viene de afuera, Pastorutti plantó bandera argentina en San Isidro. Un triunfo de la cultura nacional y popular que nos llena de orgullo.