¡NI PARA UN PAQUETE DE FIDEOS! El consumo está muerto: el “rebote de gato fiero” del Gobierno apenas rozó el 2% tras la masacre de 2024

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Mientras en la Rosada descorchan champagne por números macro que solo ven ellos, la heladera sigue vacía. El consumo masivo creció un raquítico 2% el año pasado, una burla frente al abismo del 16% que se devoró el bienestar de los trabajadores en el primer año de gestión. Con las tarifas por las nubes, ¡comer es un lujo para pocos!


La realidad no se puede tapar con planillas de Excel ni con posteos en redes sociales. El informe de la consultora NielsenIQ cayó como una bomba en el despacho de los funcionarios que insisten con un “país maravilla”. Los datos son escalofriantes: en 2025, el consumo apenas subió un miserable 2%. Sí, leíste bien, después de que en 2024 el Gobierno le hachara un 16% a la capacidad de compra de los argentinos —la peor caída desde el estallido de 2001—, la “recuperación” es un chiste de mal gusto.

El tarifazo se morfó el sueldo

¿Por qué no arranca la mesa de los argentinos? La respuesta está en la factura de luz y de gas. Bajo la excusa de la “libertad”, el ajuste salvaje en los subsidios transformó los ingresos en humo. El peso de los servicios públicos en el bolsillo de la gente saltó del 12,5% al 18,3%.

“No hay misterio: lo que antes el pueblo usaba para llenar el carrito de la mercadería, hoy se lo lleva la timba de las empresas energéticas amigas del poder”, comentan en los pasillos de las cámaras de comercio.

Una brecha que duele: cosmética y limpieza en el subsuelo

El informe técnico revela una radiografía de la miseria que el relato oficial intenta ocultar. Mientras dicen que “todo mejora”, las categorías de cosmética y limpieza siguen un 35% por debajo de los niveles de 2017. La gente dejó de limpiar su casa como corresponde y el cuidado personal pasó a ser un recuerdo de épocas de justicia social.

Incluso la “mejora” de 2025 fue un espejismo que se desinfló rápido. El primer semestre tuvo un leve aire, pero en la segunda mitad del año, cuando el impacto de los precios se hizo sentir de nuevo, el consumo se volvió a frenar en seco.

Sueldos de hambre frente a precios de Europa

El cinismo oficial no tiene límites. El salario privado subió un 30% y las jubilaciones apenas un 25%, pero los alimentos básicos y los servicios volaron por encima de cualquier recomposición. El consumo per cápita es un fantasma de lo que supo ser: en 2017 el índice estaba en 91, hoy deambula por un triste 78.

Categoría“Crecimiento” 2025Realidad Post-Ajuste
Alimentos2%Sigue sin alcanzar para la canasta básica
Limpieza3,2%Un 30% abajo de los niveles históricos
Bebidas con alcohol-5%Ni para olvidar las penas alcanza
Servicios Públicos+46% de peso en el gastoEl verdadero “plan platita” para las empresas de energía

El pueblo espera, el Gobierno mira para otro lado

Mientras el Presidente se jacta de que la economía “vuela”, los barrios populares ven cómo el consumo de alimentos básicos cayó un 2%. Los únicos que festejan son los que compran autos de lujo e inmuebles, mientras el laburante tiene que elegir entre pagar la luz o comprar un litro de leche.

La “reconfiguración del gasto” de la que hablan los analistas no es más que un nombre elegante para la exclusión. Sin un modelo que defienda el mercado interno y el bolsillo de los trabajadores, el 2026 asoma como otro año de migajas para un pueblo que ya no aguanta más.

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