¡ESCÁNDALO EN LA FELIZ!: Vaciadero, desidia y el triste final del Aquarium que el mercado abandonó

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El paraíso de los niños convertido en un cementerio de cemento. Mientras la multinacional mexicana se lleva los dólares, 66 animales quedan a la deriva en un predio fantasma. ¿Qué pasará con los pingüinos y lobos marinos que el capitalismo salvaje dejó atrás?

Mar del Plata sangra. Lo que supo ser el emblema del entretenimiento familiar y el orgullo de la ciudad balnearia, hoy es el fiel reflejo de la crueldad empresarial y el abandono. El Mar del Plata Aquarium bajó sus persianas definitivamente, dejando un paisaje de guerra: sillas apiladas, paredes descascaradas y el silencio sepulcral de un microcine que antes rebosaba de risas infantiles.

Pero lo más doloroso no es el salitre royendo las estructuras, sino los 66 seres sintientes que quedaron atrapados en la burocracia de una quiebra estrepitosa. Bajo la gestión de la firma Plunimar S.A. —controlada por el gigante extranjero The Dolphin Company—, el parque pasó de la gloria a las sombras, dejando a la deriva a 4 lobos marinos, 56 pingüinos magallánicos y ejemplares de pingüino rey y saltarín.

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Las imágenes que figuran en la causa judicial son elocuentes. Un predio que parece sacado de una película de terror. Talleres en desuso y mugre por doquier. Mientras los dueños de la tierra decidieron que “el negocio ya no rinde” y buscan nuevos rumbos inmobiliarios, los animales dependen de un presupuesto de 54 millones de pesos mensuales que la sindicatura debe arañar de una caja vacía.

¡DATO CLAVE!: El contrato de alquiler venció el 31 de marzo. Hoy, el Aquarium es un “okupa” de lujo donde la luz se mantiene prendida solo por una cautelar judicial. Si cortan el suministro, la vida de los animales corre peligro inminente.

¿Adónde van nuestros animales?

La síndica Andrea Hoff ya activó el operativo de evacuación. Según pudo saber InfoDelPlata, los lobos marinos serían trasladados a Mundo Marino, mientras que para los pingüinos se barajan destinos como Bubalcó Patagonia, el Bioparque Batán o la Fundación Temaikén.

Sin embargo, el fantasma de la exportación sobrevuela el predio. Intentaron vender los ejemplares a China y Brasil, pero la gripe aviar les pinchó el negocio. El antecedente es indignante: a fines de 2025, se llevaron a 10 delfines al Mar Rojo (Egipto) por una suma cercana a los 800.000 dólares. ¡La fauna nacional rematada al mejor postor para pagar deudas que ellos mismos generaron!

La herencia maldita: Juicios y despidos

No solo los animales sufren. Hay 12 trabajadores que resisten en el predio, cuidando lo que queda mientras enfrentan la incertidumbre total. La empresa acumula causas penales por infracciones ambientales, reclamos por uso de imagen y demandas laborales. La Secretaría de Ambiente ya les aplicó una multa de $22.000.000, pero para una multinacional, eso parece ser apenas un vuelto.

¿Hasta cuándo vamos a permitir que el capital extranjero use nuestros recursos y, cuando el negocio deja de ser rentable, tiren la llave y se manden a mudar?

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