Bajo la excusa de la “libertad”, el Jefe de Gobierno porteño elimina la asistencia social y entrega a los trabajadores a la precarización de las empresas amigas. ¡Chau ayuda, hola hambre!
En un nuevo capítulo de la crueldad neoliberal que azota a la Ciudad, Jorge Macri decidió apretar el acelerador del ajuste. Con un discurso cargado de odio y estigmatización, el Ejecutivo porteño anunció el fin de los planes sociales, dejando en la cuerda floja a miles de familias que hoy no tienen para llevar un plato de comida a la mesa. Mientras la inflación vuela y los alquileres son impagables, el macrismo elige castigar a los que menos tienen.
EL SHOW DEL DESPRECIO: “CHAU INTERMEDIARIOS”
Con una puesta en escena digna de los peores tiempos del 2001, Jorge Macri lanzó en sus redes sociales el slogan “Chau intermediarios”. Pero detrás del marketing de la “transparencia”, se esconde un ataque directo a las organizaciones sociales que, ante la ausencia del Estado, son las que sostienen las ollas populares en los barrios más postergados.
“Se terminó el negocio de los gerentes de la pobreza”, disparó Macri con soberbia, mientras miles de porteños caen bajo la línea de indigencia.
¿CAPACITACIÓN O ESCLAVITUD MODERNA?
El nuevo esquema “estrella” del Gobierno de la Ciudad pretende obligar a los beneficiarios a realizar “capacitaciones” y prácticas laborales en empresas privadas. Lo que no dicen es que estas son las empresas amigas del poder (Hilton, Farmacity, Limpiolux), que ahora contarán con mano de obra barata y precarizada, subsidiada por el esfuerzo de todos los contribuyentes.
Los puntos clave de este hachazo social:
- Plazo de vencimiento: La ayuda tiene fecha de caducidad. En un año, miles se quedarán en la calle.
- Condicionalidad extrema: Si no cumplís con los cursos (dictados por quién sabe quién), te cortan el beneficio.
- Ajuste encubierto: Se eliminaron de un plumazo más de 1.200 beneficios en una “auditoría” que huele a persecución.
EL MINISTRO DEL AJUSTE SACA PECHO
Gabriel Mraida, titular de Desarrollo Humano, no se quedó atrás en la verborragia antipopular. Aseguró que están “devolviendo dignidad”, una palabra que suena a burla cuando vienen de cerrar 40 comedores comunitarios en plena crisis. El Gobierno porteño prefiere perseguir beneficiarios y auditar raciones de comida antes que controlar los negociados inmobiliarios que vacían la Ciudad.
UNA CIUDAD CADA VEZ MÁS EXCLUYENTE
Mientras el Gobierno Nacional de Milei destruye el consumo, Jorge Macri hace los deberes y aplica el manual del buen ajustador. Con la excusa de los “20 años de asistencialismo”, el macrismo busca barrer con los derechos conquistados y dejar a la gente a merced del “mercado”.
La pregunta que recorre los barrios es una sola: ¿Quién se hace cargo del hambre cuando se apaguen las cámaras de este anuncio publicitario? En la ciudad más rica del país, la insensibilidad parece ser la única política de estado.