Bajo la bendición del Papa Francisco y el fantasma de Ubaldini, el movimiento obrero unido le pone los puntos al ajuste salvaje. Entre la presión de las bases y las multas millonarias de la “Gestapo” libertaria, se viene un Paro General inminente que paralizará el país.
¡Basta de ajuste! Hoy la histórica Plaza de Mayo volverá a ser el termómetro de un pueblo que no aguanta más. En un clima de emergencia social extrema, la Confederación General del Trabajo (CGT) se moviliza este jueves por el Día del Trabajador, transformando la conmemoración en un grito de guerra contra el plan de miseria planificada de Javier Milei.
Con las persianas de las pymes bajando a diario y las heladeras vacías en las barriadas populares, la central obrera rompe la “pax” judicial para volcarse a las calles. La consigna es clara y contundente: “El trabajo es con derechos o es esclavo”. Un mensaje directo al corazón de la reforma laboral que busca retrotraer a la Argentina a principios del siglo XX.
EL PAPA FRANCISCO, EL ETERNO GUÍA EN LA LUCHA
En un gesto de profunda carga emotiva y política, el acto rendirá tributo a Jorge Bergoglio, el Papa del pueblo fallecido en 2025. Mientras el Gobierno Nacional desprecia la justicia social, la CGT levantará las banderas de Francisco con una oración de curas villeros. Es la fe contra el frío cálculo de la casta que hoy habita la Rosada.
UNIDAD HASTA QUE DUELA: KICILLOF Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
No será una marcha más. A las columnas de Camioneros, UOCRA y UPCN, se les sumará la fuerza militante de Axel Kicillof y La Cámpora. El peronismo cierra filas ante el ataque sistemático a la clase media y trabajadora. La UTEP también dirá presente, representando a esos millones que el sistema de Milei ha descartado y que hoy sobreviven gracias a la organización popular.
INTERNAS AL ROJO VIVO: “¿QUÉ CARAJO VAMOS A HACER SI NO PELEAMOS?”
Puertas adentro de la central, el aire se corta con un cuchillo. El sector más combativo, liderado por los históricos Barrionuevo, Maturano y Roberto Fernández (UTA), exige dejar de lado los modales y “ponerse la campera de Ubaldini”. La frase de Daniel Vila a Jorge Sola resonó como un trueno: el sindicalismo debe volver a las bases de la resistencia contra la entrega del patrimonio nacional.
“El Gobierno nos pega a todos y nadie dice nada”, bramó Maturano, amenazando con romper la central si no se define hoy mismo la fecha de un PARO GENERAL.
LA VENGANZA DE MILEI: MULTAS MULTIMILLONARIAS PARA DISCIPLINAR
Como respuesta a la movilización, el Gobierno —en un acto de autoritarismo sin precedentes— lanzó una ofensiva económica contra los gremios. Multas de $21.000 millones a La Fraternidad y una cifra astronómica de $70.000 millones a la UTA. Intentan quebrar las cajas sindicales para silenciar la protesta, pero el efecto es el contrario: el malestar se convirtió en furia.
Jorge Sola y Cristian Jerónimo ya lo avisaron: la instancia judicial terminó. El hambre no espera a los jueces. “Vamos hacia una medida de fuerza mucho más fuerte”, sentenciaron.