En un nuevo atropello contra el pueblo argentino, Caputo anunció la licitación del 90% de la empresa estatal. Una entrega feroz que pone en riesgo la salud pública de la Capital y el Conurbano. El fantasma de los tarifazos y la falta de obras vuelve con el peor rostro del neoliberalismo.
La crueldad y el desguace del Estado nacional no tienen límites para el gobierno de Javier Milei. En una decisión que roza la traición a la soberanía popular y que despertó una alarma social inmediata en toda el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el Ministerio de Economía, comandado por Luis Caputo, oficializó este viernes el lanzamiento de la Licitación Pública para privatizar Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA).
El plan del oficialismo es brutal: vender el 90% de las acciones estatales, entregando el recurso más vital y elemental para la vida humana al mejor postor del mercado financiero global.
El negocio del agua: Ganancia para pocos, miseria para las mayorías
Bajo la falsa premisa liberal de que “el Estado no debe administrar empresas” —una pantalla ideológica para rifar el patrimonio que los argentinos construyeron con sus impuestos—, la Casa Rosada busca rematar AySA por una cifra estimada en USD 500 millones. El pliego prevé una concesión escandalosa por 30 años, abriendo la puerta de par en par para que pulpos corporativos extranjeros y socios locales se queden con el manejo del agua potable y las cloacas de la Ciudad de Buenos Aires y 26 partidos del conurbano bonaerense.
ALERTA SOCIAL: AySA cubre actualmente a más del 85% de la población en agua potable y el 70% en cloacas gracias a la inversión pública de los últimos años. Dejar este servicio esencial en manos de la especulación privada es una bomba de tiempo que amenaza directamente la salud de las familias más vulnerables del Conurbano.
El cinismo oficial llegó a su punto máximo cuando el ministro Caputo aseguró en sus redes sociales que este remate servirá para “mejorar la calidad del servicio”. Sin embargo, la memoria del pueblo trabajador no olvida: las privatizaciones de los años 90 sólo trajeron desinversión, tarifas impagables, exclusión de los barrios populares y la retirada de las obras públicas allí donde no es “rentable” llevar dignidad.
Cronograma del desguace: El 27 de agosto arranca la entrega
La entrega se ejecutará de manera exprés a través de la nefasta Agencia de Transformación de Empresas Públicas, un organismo creado con el único fin de vaciar el patrimonio nacional de manera “profesional”. El cronograma ya está en marcha:
- Presentación de ofertas: Se extenderá desde hoy hasta fines de agosto.
- 27 de Agosto: Se realizará la primera apertura de sobres para evaluar las condiciones técnicas y financieras de los oferentes.
- Segunda Etapa: Precalificación y apertura de ofertas económicas para la adjudicación definitiva.
Para intentar maquillar el despojo y contener la furia de los trabajadores, el Ejecutivo dejó apenas un 10% de las acciones bajo el Programa de Propiedad Participada (PPP), una migaja frente al zarpazo privatizador que se avecina.
Un ataque directo al bolsillo popular
Mientras el pueblo sufre una inflación asfixiante, caída del empleo y salarios de miseria, el gobierno decide avanzar con su agenda más destructiva. La privatización de AySA no es un hecho aislado, es la continuidad de un modelo económico que concibe el agua como una mercancía y no como un derecho humano constitucional.
Las organizaciones sociales, intendentes del conurbano y sindicatos ya se declararon en estado de alerta permanente. La resistencia contra el saqueo de los recursos estratégicos de la Patria recién comienza. ¿Quién pagará los platos rotos de este negocio millonario? Como siempre, los trabajadores.