La pelota vuelve a rodar y el mundo se prepara para detenerse durante noventa minutos.
Este jueves comienza oficialmente el Mundial 2026, la competencia más grande de la historia, con 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. La apertura estará a cargo de México y Sudáfrica, que se enfrentarán desde las 16 horas de la Argentina en el histórico Estadio Ciudad de México, conocido mundialmente como Estadio Azteca.
La ceremonia inaugural comenzará a las 14.30 de nuestro país, una hora y media antes del encuentro. El estadio mexicano se convertirá, además, en el primer escenario de la historia que recibe tres partidos inaugurales mundialistas, después de haberlo hecho en 1970 y 1986.
Pero mientras las cámaras apuntan hacia las tribunas, los espectáculos y las estrellas del fútbol, en la Argentina hay asuntos demasiado graves como para desaparecer debajo de la alfombra.
Una fiesta que no debe convertirse en anestesia
El pueblo argentino tiene derecho a disfrutar del Mundial.
Tiene derecho a emocionarse, reunirse con su familia, ponerse la camiseta y soñar con que Lionel Messi y la Selección vuelvan a llevar la bandera nacional hasta lo más alto.
Lo que no puede permitirse es que esa pasión sea utilizada como una enorme cortina de humo para tapar las contradicciones, los privilegios y los escándalos del poder.
El inicio de la Copa coincide con la polémica generada por las adhesiones de integrantes del Gobierno al Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias, incluido en la llamada Ley de “Inocencia Fiscal”.
Según informaciones publicadas durante las últimas horas, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y su esposa, Bettina Angeletti, solicitaron incorporarse al sistema administrado por ARCA en medio de cuestionamientos sobre la evolución patrimonial del matrimonio.
El régimen permite presentar una declaración de Ganancias más simplificada y limita determinados controles fiscales sobre movimientos patrimoniales anteriores. Sin embargo, su utilización no impide que continúen eventuales investigaciones judiciales por otros delitos, como enriquecimiento ilícito o lavado de activos.
La lista que incomoda al discurso oficial
Las adhesiones conocidas no se limitarían al jefe de Gabinete.
Entre las figuras mencionadas públicamente aparecen también el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el funcionario audiovisual de Presidencia, Santiago Oría; y el dirigente libertario José Luis Espert.
Ese dato golpea directamente contra el relato moralizador del oficialismo.
El Gobierno que llegó prometiendo terminar con los privilegios de la política impulsó un régimen al que pueden ingresar funcionarios y familiares directos considerados Personas Expuestas Políticamente. A diferencia de otros programas de regularización, la normativa vigente no los excluyó expresamente.
Por eso, sectores de la oposición presentaron una iniciativa para modificar la ley e impedir que funcionarios, magistrados y legisladores puedan acceder en el futuro a esos beneficios.
La discusión no consiste únicamente en determinar si la adhesión es formalmente legal.
La pregunta política es otra: ¿resulta ético que quienes diseñaron y aprobaron un mecanismo de alivio fiscal terminen utilizándolo mientras ocupan los cargos más importantes del Estado?
Para el trabajador, controles; para el poder, explicaciones pendientes
Mientras millones de trabajadores, monotributistas, comerciantes y pequeños empresarios deben justificar cada ingreso, cada transferencia y cada atraso, figuras de la primera línea gubernamental aparecen vinculadas a un sistema que reduce las explicaciones patrimoniales exigidas por el organismo recaudador.
Esa desigualdad es la que indigna.
No se trata de condenar anticipadamente a nadie ni de reemplazar a la Justicia. Se trata de reclamar transparencia a funcionarios que construyeron su identidad política acusando a todo el sistema anterior de corrupción, privilegios y falta de moral.
Cuando las sospechas alcanzan al poder, ya no alcanza con una conferencia de prensa, una publicación en redes sociales o una frase ensayada.
La sociedad tiene derecho a conocer las declaraciones juradas, el origen de los fondos cuestionados y las razones por las cuales funcionarios y familiares decidieron ingresar al régimen.
México y Sudáfrica vuelven a abrir la historia
En el plano deportivo, el encuentro inaugural repetirá el cruce que abrió el Mundial de Sudáfrica 2010.
Aquella tarde, Siphiwe Tshabalala marcó uno de los goles más recordados de las últimas décadas y Sudáfrica empató 1 a 1 con México. Dieciséis años después, ambas selecciones volverán a encontrarse para levantar el telón de una Copa del Mundo.
México, dirigido por Javier Aguirre, buscará aprovechar la localía ante más de 80.000 espectadores. Sudáfrica, conducida por Hugo Broos, llegó con anticipación para adaptarse a la altura de la capital mexicana y promete disputar el partido sin complejos.
En la Argentina, el encuentro podrá verse por Telefe, DSports, DGO y otras señales habilitadas, según el servicio contratado.