GOLPE AL NARCOTRÁFICO: CAYERON CON MÁS DE 264 KILOS DE COCAÍNA OCULTOS EN TANQUES DE NAFTA

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Una investigación que duró más de un año permitió desarticular una organización acusada de trasladar cocaína de máxima pureza desde Bolivia hasta Buenos Aires. Ocho sospechosos fueron detenidos y la Policía secuestró camiones, automóviles, dinero, armas y más de 264 kilos de droga.

Una banda narco que transportaba cocaína desde Bolivia hacia la Ciudad de Buenos Aires y distintos municipios del conurbano bonaerense fue desarticulada luego de una extensa investigación judicial. Los operativos terminaron con ocho personas detenidas, entre ellas quienes serían los principales responsables de la organización criminal.

La investigación permitió secuestrar un total superior a los 264 kilos de cocaína de máxima pureza. Parte de la droga era trasladada dentro de los tanques de combustible de camiones de gran porte, una modalidad diseñada para intentar evadir los controles de seguridad durante el recorrido.

El procedimiento fue realizado por efectivos de la Policía Bonaerense en el marco de una causa encabezada por el juez Juan Manuel Culotta, titular del Juzgado Federal N.º 3 de Morón. Durante más de un año, los investigadores realizaron seguimientos, filmaciones y tareas de inteligencia que permitieron reconstruir el funcionamiento de la banda.

UNA RED QUE OPERABA EN TODO EL AMBA

De acuerdo con la investigación, la organización distribuía grandes cargamentos de cocaína desde Villa Soldati y el Bajo Flores hacia diferentes puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires. La droga llegaba a localidades como La Matanza, Merlo, General Rodríguez, Esteban Echeverría, Lanús, la Ciudad de Buenos Aires y el microcentro porteño.

Los investigadores establecieron que los cargamentos ingresaban desde Bolivia ocultos en el tanque de combustible de un camión Scania. Luego eran trasladados hasta galpones utilizados como centros de almacenamiento, fraccionamiento y distribución.

Uno de esos depósitos estaba ubicado en General Rodríguez. Desde allí, la cocaína era repartida hacia distintos puntos de venta y distribuidores que operaban en barrios populares y zonas urbanas del conurbano.

La existencia de esta estructura revela la enorme capacidad económica y logística que tienen las organizaciones narcocriminales. Mientras miles de familias luchan diariamente por conseguir trabajo, alimentos y vivienda, el narcotráfico aprovecha la desigualdad y la ausencia del Estado para avanzar sobre los sectores más vulnerables.

EL SELLO DEL DELFÍN Y UNA COCAÍNA DE MÁXIMA PUREZA

Los panes de cocaína llevaban impreso el dibujo de un delfín, una marca utilizada en el mundo narco para identificar droga de elevada pureza. Cada ladrillo estaba envuelto con papel carbónico y una doble capa de aluminio.

Ese sistema habría sido utilizado para dificultar la detección de la droga mediante escáneres y perros antinarcóticos. Sin embargo, las maniobras no pudieron impedir que los investigadores identificaran los movimientos de los sospechosos y avanzaran sobre los depósitos utilizados por la organización.

El primer gran golpe contra la banda se produjo el 29 de abril de 2025. En aquella oportunidad se realizaron diez allanamientos simultáneos y fueron incautados 115 ladrillos de cocaína, con un peso total de 121,785 kilos.

Durante esos procedimientos fueron detenidas cinco personas. Entre ellas se encontraban tres hombres conocidos por los alias de “El Boli”, “Pepe” y “Copita”, señalados como los principales responsables de la estructura investigada.

Además, los efectivos secuestraron vehículos, teléfonos celulares, dinero en efectivo, un arma de fuego, electrodomésticos, una amoladora industrial, cintas de embalaje y distintos elementos presuntamente utilizados para preparar y ocultar los cargamentos.

OTRO CAMIÓN, DOS AUTOS Y 143 KILOS DE DROGA

La investigación continuó después de los primeros allanamientos. Nuevas tareas de inteligencia permitieron detectar que parte de la organización todavía permanecía activa y preparaba el traslado de otro importante cargamento.

El 16 de julio de 2026, efectivos de la Estación de Policía Departamental de Seguridad de Berazategui advirtieron movimientos sospechosos vinculados con un camión que circulaba por Lanús.

Posteriormente, la Policía montó un operativo de vigilancia sobre un galpón ubicado en la calle Juan E. Pedernera al 1400. En el lugar observaron el ingreso de un camión Scania y detectaron que dos automóviles Fiat Cronos realizaban tareas de apoyo y cobertura en los alrededores.

Con autorización judicial, los efectivos interceptaron uno de los vehículos e ingresaron al depósito. Dentro del galpón encontraron 137 panes de cocaína de máxima pureza, que alcanzaron un peso total de 143,202 kilos.

En este segundo procedimiento fueron detenidos un ciudadano peruano de 29 años, un ciudadano boliviano de 30 y una mujer boliviana de 40 años. Los tres están señalados como posibles jefes de la organización.

También fueron secuestrados el camión utilizado para transportar la droga, los dos Fiat Cronos empleados como apoyo logístico, teléfonos celulares y distintos elementos que serán peritados en el marco de la causa.

EL NARCOTRÁFICO AVANZA DONDE RETROCEDE EL ESTADO

El secuestro de más de 264 kilos de cocaína representa uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico registrado durante los últimos meses en el conurbano bonaerense. No obstante, el volumen incautado también expone la dimensión de un negocio que moviliza enormes cantidades de dinero y destruye comunidades enteras.

Combatir estas organizaciones no puede limitarse únicamente a detener vendedores en los barrios. El Estado debe investigar a quienes financian los cargamentos, lavan el dinero, aportan vehículos, facilitan depósitos y construyen redes de protección alrededor del negocio criminal.

A su vez, resulta indispensable fortalecer a las fuerzas de seguridad con salarios dignos, capacitación, tecnología y recursos suficientes. No se puede enfrentar a bandas millonarias con policías mal pagos, patrulleros deteriorados y comisarías abandonadas.

La seguridad también necesita justicia social. Allí donde desaparecen el trabajo, la educación y las oportunidades, el narcotráfico busca ocupar el lugar que deja vacío el Estado.

La investigación continuará para determinar si existen otros integrantes prófugos, nuevos depósitos, rutas de ingreso y conexiones financieras relacionadas con la organización. Los ocho detenidos quedaron a disposición de la Justicia Federal.

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