TERREMOTO EDUCATIVO: LAS UNIVERSIDADES NACIONALES LE PLANTAN CARA AL PLAN DE VACIAR LA CIENCIA Y PREPARAN UN NUEVO 15 DE OCTUBRE HISTÓRICO

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La paciencia de la comunidad académica y científica llegó a su límite. Tras meses de negociaciones truncas, ofertas salariales del 1% mensual que constituyen una provocación abierta y partidas para gastos de funcionamiento que no alcanzan a cubrir la luz ni los reactivos de laboratorio, el Frente Sindical de Universidades Nacionales, las federaciones estudiantiles y los rectores nucleados en el CIN confirmaron la cita: el martes 15 de octubre el país volverá a ser testigo de una Marcha Federal Universitaria.

La medida es la respuesta directa a un plan sistemático de asfixia financiera que el Poder Ejecutivo ejecuta amparado en el dogma del “déficit cero”. Lejos de una simple restricción de caja, lo que está en debate es el modelo de país: la administración libertaria concibe a la educación pública superior como un gasto prescindible, promoviendo el arancelamiento y la privatización encubierta bajo el eufemismo del financiamiento privado.

Salarios bajo la línea de pobreza y fuga de cerebros

Los datos oficiales del propio sistema universitario exponen la gravedad del cuadro: más del 70% de los docentes y nodocentes perciben salarios que no cubren la Canasta Básica Total, empujando a miles de educadores e investigadores jóvenes al pluriempleo o al desarraigo a través de la emigración al exterior. Los hospitales universitarios —como el Clínicas porteño o los centros de salud del interior— operan al borde del colapso de suministros, postergando cirugías y tratamientos oncológicos.

En los hogares de los sectores medios y populares, el ajuste se siente de forma dramática: el recorte en los programas de becas estudiantiles y la multiplicación de las tarifas de colectivos y trenes forzaron la deserción de miles de estudiantes que son la primera generación universitaria de sus familias.

La herencia de Perón y la movilidad social ascendente

La universidad argentina no es un privilegio de élites; es una conquista popular blindada por la historia. El 22 de noviembre de 1949, el presidente Juan Domingo Perón firmó el Decreto 29.337 que estableció la gratuidad universitaria, demoliendo las barreras clasistas que impedían el acceso de los hijos de obreros al saber superior.

El intento actual de vaciar las casas de altos estudios para conformar los esquemas fiscales del FMI es un tiro al corazón de la movilidad social ascendente. Para los abuelos y padres de la Patria trabajadora, que con sacrificio vieron a sus hijos y nietos convertirse en médicos, ingenieros o abogados, el ataque a las universidades es sentido como una afrenta personal a la dignidad de la familia argentina.

Una cita con la historia

La movilización del próximo 15 de octubre promete replicar la marea humana que ya en oportunidades anteriores frenó los impulsos desreguladores del oficialismo. La defensa del salario docente, de la ciencia nacional y del derecho de la juventud a formarse con dignidad no se negocia en los despachos ministeriales. La universidad pública no se clausura: se defiende en las calles y en las urnas.

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