Tras reclamos de la diplomacia norteamericana, la Casa Rosada reformó el proyecto de ley que castigaba a firmas que exploran crudo en Malvinas sin autorización argentina. Los recursos estratégicos quedan desprotegidos.
La política exterior oficial concretó una entrega sin precedentes del patrimonio marítimo austral. El oficialismo consumó una nueva entrega de Malvinas al reformular las penalidades a firmas extranjeras. Por lo tanto, corporaciones asociadas al Reino Unido podrán operar en territorio continental sin restricciones.
La modificación legal respondió a presiones directas ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos. Por este motivo, la Jefatura de Gabinete remitió una versión suavizada a las comisiones de Diputados. El texto original inhabilitaba de por vida a empresas que extrajeran crudo bajo licencias coloniales ilegítimas.
El perdón estatal a las petroleras piratas
El nuevo esquema regulatorio elimina las sanciones administrativas más duras para las compañías infractoras. Asimismo, las petroleras podrán participar libremente en licitaciones de gas y petróleo en Vaca Muerta. En consecuencia, el Estado renuncia a ejercer la soberanía jurídica sobre las aguas territoriales usurpadas.
De este modo, se consuma un agravio histórico a la memoria de los héroes de la Patria. Además, los dictámenes diplomáticos favorables a la Argentina en Naciones Unidas quedan severamente debilitados. Sin embargo, las autoridades nacionales defienden la medida argumentando la necesidad de captar inversiones foráneas inmediatas.
Clave de entrega colonial en el Atlántico Sur
Por consiguiente, los bloques opositores y las agrupaciones de veteranos se declararon en estado de alerta máxima. Ninguna nación civilizada del mundo entrega sus riquezas naturales para complacer a potencias extranjeras. En este sentido, la doctrina justicialista sostiene la vigencia irrenunciable del reclamo soberano sobre el archipiélago. Finalmente, la resistencia parlamentaria intentará frenar este retroceso en el recinto legislativo.