Según datos oficiales del INDEC, 4 de cada 10 personas contratadas por empresas privadas no están registradas formalmente. Es decir, trabajan sin aportes jubilatorios, obra social ni derechos laborales básicos. El dato se desprende de la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al cuarto trimestre de 2024, que expone con claridad la precariedad estructural del mercado laboral argentino.
En total, el 44,5 % de los asalariados del sector privado trabaja en negro, lo que equivale a unos 5,8 millones de personas. El problema no se limita a sectores informales: muchas de estas personas están empleadas por empresas registradas, que evaden sus obligaciones. En algunos casos, incluso se utiliza la figura del monotributo para encubrir relaciones laborales asalariadas.
Un informe de la consultora IDESA advierte que esta informalidad está concentrada en sectores como la construcción, donde solo el 40,7 % está registrado; el servicio doméstico, con apenas el 23 %; y hoteles y restaurantes, con un 45 %. También remarca que el 11,8 % de quienes trabajan sin registrar lo hacen dentro de empresas formalizadas, mientras que otro 21,6 % lo hace en unidades totalmente informales.
La precarización afecta más a los jóvenes menores de 29 años, con un 58 % de informalidad, y también a las mujeres, entre quienes alcanza el 43,4 %, por encima del 40,9 % entre los varones. Así, pese a los discursos oficiales que prometen generación de empleo, los datos muestran que crecen los puestos de trabajo sin derechos ni protección.