En medio de una fuerte tensión política y económica, y con el Indec cuestionado, una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) arribó a Buenos Aires para avanzar con una nueva revisión del acuerdo firmado con la Argentina. La visita se da en un contexto marcado por la caída de reservas, el ajuste fiscal y crecientes dudas sobre la transparencia de los datos oficiales.
El FMI volvió a Buenos Aires para auditar el acuerdo
La delegación técnica del FMI, encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, llegó este miércoles al país para iniciar la segunda revisión del acuerdo por USD 20.000 millones. El foco estará puesto en el cumplimiento de las metas económicas, especialmente en la acumulación de reservas internacionales, uno de los puntos más rezagados del programa.
Según reconocen incluso fuentes oficiales, los objetivos pactados para fines de 2025 no fueron alcanzados, lo que pone al Gobierno contra las cuerdas en plena negociación.
En juego, un desembolso clave de USD 1.000 millones
Durante los próximos días, el FMI mantendrá reuniones con funcionarios locales para evaluar el avance del plan económico y definir si libera un desembolso pendiente de USD 1.000 millones, fondos clave para un Ejecutivo que enfrenta serias dificultades financieras.
Desde el organismo señalaron que la misión forma parte del “compromiso continuo” con la Argentina, aunque evitaron dar precisiones sobre los próximos pasos.
Indec en crisis y sospechas por el IPC
La llegada del Fondo ocurre pocos días después de la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, en la previa de la implementación de un nuevo método para medir la inflación. El cambio, que debía debutar con el IPC de enero de 2026, generó fuertes críticas y sospechas sobre un posible maquillaje de estadísticas en plena negociación con el FMI.
Caputo, otra vez frente al Fondo
Las conversaciones estarán encabezadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, junto al presidente del Banco Central, Santiago Bausili. El arribo de la misión estuvo rodeado de hermetismo y cambios de agenda, un clima que alimenta la desconfianza sobre el verdadero estado de la economía.
Mientras el Gobierno intenta convencer al FMI, la Argentina vuelve a quedar bajo la lupa del organismo internacional, con ajuste, datos cuestionados y una crisis que no da tregua.