Lejos del “alivio” que pregona el Gobierno, las expensas volvieron a subir por encima de la inflación durante 2025 y se convirtieron en una de las principales pesadillas para propietarios e inquilinos. En la Ciudad de Buenos Aires, el costo promedio ya superó los $316.000 mensuales, una cifra que empuja a miles de familias al límite.
Según datos de ConsorcioAbierto, las expensas aumentaron 32,6% interanual en diciembre, superando incluso la inflación oficial del 31,5%. En todo 2025, el incremento acumulado fue del 34,7%, confirmando que el ajuste también se siente puertas adentro de los edificios.
El panorama para 2026 no es alentador: nuevos aumentos en tarifas de luz, gas y agua, sumados a subas salariales y bonos para encargados, anticipan otro golpe directo al bolsillo. Otra vez, el ajuste pasa por los vecinos.
En la provincia de Buenos Aires la situación es similar. Las expensas promediaron $152.117, con una suba interanual del 51,1%, un porcentaje demoledor para ingresos cada vez más deteriorados.
La consecuencia es clara: crece la morosidad. El 17% de las unidades mantiene deudas, reflejo de una realidad que el Gobierno ignora. Mientras tanto, vivir en un edificio se vuelve un lujo y las expensas funcionan como un impuesto silencioso que no para de subir.