Hermana de líder de “La Banda del Millón”, clave en robos y dólares

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Armas, vehículos, dólares y chats comprometedores. Lo que parecía una escena de película terminó siendo parte de una investigación judicial que vuelve a poner en la mira a “La Banda del Millón”, la organización criminal que planifica golpes desde cárceles bonaerenses y que ahora suma un nombre clave: la hermana de uno de sus líderes.

Los mensajes hallados en el celular de Lucas Ezequiel Flores Mereles, detenido en la Unidad de Melchor Romero, exponen el rol activo de su hermana, identificada como “Kimey”. En las conversaciones, la joven no solo celebra los robos, sino que participa en la logística, ofrece armas y coordina vehículos para concretar los asaltos.

“Vamos a robar”: chats que comprometen

El 3 de enero, tras un estado de WhatsApp de Mereles preguntando “Quién pone la movilidad para robar hoy”, la joven respondió con entusiasmo. Hablaron de “laburar” casas en Martínez o San Isidro, de conseguir un “auto legal” y hasta de “enlatarlo” para no dejar rastros.

En los audios se escucha cómo organizaban videollamadas durante los golpes y cómo reclutaban menores para ejecutar los robos mientras los cabecillas dirigían todo desde prisión. La impunidad con la que se manejaban quedó expuesta en cada mensaje.

Armas, dólares y botines

En otro intercambio, la joven ofreció una pistola Bersa calibre 22 por “700 gambas”, asegurando que tenía diez balas. Días después, envió la foto de varios billetes de 100 dólares tras un presunto asalto a una farmacia en Burzaco: “Le dimos a la farmacia”, escribió. Su hermano respondió celebrando.

También mencionó robos en La Matanza y Morón, además de la venta de una camioneta V6 y una moto Z400 obtenidas en otro golpe.

La investigación judicial

La causa está en manos del fiscal Patricio Ferrari, quien pidió que se retiren los celulares a los más de 40 integrantes detenidos. La organización, según la investigación, operaba con total coordinación desde los penales.

El líder de la estructura, Hugo Isaías Castillo San Martín, habría marcado al menos 167 viviendas como posibles objetivos, todo desde su celda.

La trama deja al descubierto una red aceitada donde las cárceles no eran un límite, sino el centro de operaciones. Ahora, la Justicia busca determinar el grado de responsabilidad de la joven y desarticular definitivamente a una banda que convirtió el delito en un negocio millonario.

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