¡MACABRO! EL HAMBRE Y LA DESESPERACIÓN LLEVARON A UN HOMBRE A CONGELAR A SU MADRE PARA ROBARLE

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El tejido social está roto: en una Argentina donde la plata no alcanza y el Gobierno mira para otro lado, un sujeto encerró a su propia madre en una cámara de pescado para llevarse sus ahorros. ¿Hasta dónde nos va a llevar la crueldad de este sistema?


PILAR – El horror ya no tiene límites en la provincia de Buenos Aires, y mientras desde la Rosada nos hablan de “libertad”, en los barrios lo que reina es la desesperación y la locura. En un hecho que parece sacado de una película de terror, pero que es el reflejo de una sociedad que se cae a pedazos, un hombre de 32 años fue detenido en Villa Rosa tras protagonizar un acto de una crueldad inaudita contra quien le dio la vida.

Todo ocurrió en una vivienda de la calle Villanueva al 1300, en el barrio Loma Linda. Allí, el sospechoso —un hijo que olvidó todos los valores en medio de este contexto de sálvese quien pueda— decidió que la vida de su madre de 50 años valía menos que un fajo de billetes. Tras una violenta discusión por dinero, el sujeto le arrebató 30 millones de pesos y 400 dólares; los ahorros de una vida de esfuerzo que hoy, con la inflación galopante, vuelan en un suspiro.

UN FREEZER PARA EL ALMA

No conforme con el robo, el agresor arrastró a su madre y la encerró bajo llave en una cámara frigorífica destinada a la conservación de pescado. ¡Sí, leyó bien! La dejó a merced del frío extremo, condenándola a una muerte lenta y gélida. Mientras el Gobierno actual predica el individualismo más salvaje, en las casas de nuestros trabajadores ese mensaje se traduce en esta violencia desmedida.

La tragedia no fue total gracias a un vecino solidario —porque el pueblo es el único que salva al pueblo— que escuchó los gritos de auxilio y llamó al 911. Efectivos del Comando de Patrulla Pilar irrumpieron en la propiedad y rescataron a la mujer, que temblaba no solo por el frío, sino por la traición de su propia sangre.

LA MADRE QUE PERDONA, EL ESTADO QUE ABANDONA

Lo más desgarrador de la jornada se vivió al momento de la detención. A pesar de haber sido tratada como mercadería congelada por su propio hijo, la mujer, en un acto de amor materno incomprensible para la justicia fría de los expedientes, intentó defender a su agresor. Solo pedía recuperar su dinero para poder subsistir en esta economía de ajuste, suplicando que no se llevaran preso al “nene”.

El fiscal Andrés Quintana, de la UFI Nº 4 de Pilar, caratuló la causa como “Privación ilegal de la libertad y robo”. El joven quedó tras las rejas, pero la pregunta queda flotando en el aire: ¿Cuántas familias más se van a despedazar mientras el modelo económico sigue asfixiando a los argentinos?

Hoy fue una cámara de pescado en Pilar; mañana, si no se recupera la sensibilidad social, el frío de la indiferencia nos va a terminar congelando a todos.

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