La medición de la inflación volvió a generar polémica luego de que el Gobierno decidiera frenar el cambio de metodología del IPC del INDEC, previsto para enero de 2026. La decisión derivó en la salida de Marco Lavagna y encendió fuertes críticas de economistas y analistas.
El nuevo índice iba a basarse en la canasta de consumo 2017/2018, más actualizada que la vigente desde 2004. Sin embargo, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, resolvieron postergar su aplicación en medio del ajuste de tarifas y servicios.
Según un informe del economista Fernando Marull, la inflación de enero habría sido solo 0,1% menor con la nueva metodología. Aun así, el Gobierno optó por no implementarla, lo que generó sospechas de interferencia política en el organismo estadístico.
El cambio clave del nuevo IPC es el mayor peso de los servicios, como luz, gas, agua y transporte, rubros que vienen registrando fuertes aumentos. Para especialistas, frenar la actualización afecta la credibilidad del INDEC y vuelve a poner en duda la transparencia de los datos oficiales.
Economistas advirtieron que la medida es una mala señal y que daña la confianza pública, justo cuando la inflación sigue golpeando el bolsillo de los argentinos.