Inflación sin freno: febrero volvió a rozar el 3% y el relato oficial se derrumba

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La inflación no afloja y vuelve a golpear el bolsillo: febrero habría repetido el 2,9% de enero y deja en evidencia el relato oficial que prometía una desaceleración que nunca llegó. Mientras el Gobierno de Javier Milei insiste en que “lo peor ya pasó”, los precios siguen subiendo y los argentinos sienten que el ajuste no termina nunca.

Según el REM del Banco Central de la República Argentina, la suba debía rondar el 2,1%. Pero la realidad fue otra: consultoras privadas como Equilibra, C&T, Analytica y Fundación Libertad y Progreso estimaron entre 2,8% y 2,9%. Otra vez, los números oficiales quedan desdibujados frente a la calle.

El principal motor fue el de siempre: alimentos y bebidas, con aumentos de hasta 4% y una carne que trepó casi 8%. A eso se sumaron las tarifas de luz y gas, el transporte público —con un brutal 20% en colectivos nacionales— y los alquileres. El resultado: el rubro vivienda rozó el 5%, el nivel más alto desde junio de 2024.

El Gobierno celebra que bajen algunos bienes durables o la ropa, pero eso ya casi no impacta en la canasta real de las familias. Lo que pesa es la comida, los servicios y el transporte. Y todo eso sube por encima del promedio.

En términos interanuales, la inflación ya ronda el 30% y acumula cerca de 6% en apenas dos meses. Pese al discurso optimista y las promesas de estabilización, febrero confirma que el proceso de “sinceramiento” se traduce en más presión sobre el consumo y menos margen para los hogares.

El relato oficial habla de desaceleración; la góndola cuenta otra historia.

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