La Argentina vuelve a entrar en alerta sanitaria tras la confirmación de un nuevo brote de influenza aviar. El Senasa detectó el foco en una granja de Ranchos, en la provincia de Buenos Aires, y ordenó la suspensión inmediata de las exportaciones avícolas.
La medida impacta de lleno en el comercio exterior, ya que los principales destinos son China y la Unión Europea. El antecedente de 2023 genera preocupación: en ese momento el cierre de los mercados provocó pérdidas por USD 160 millones y desató la crisis de empresas clave como Granja Tres Arroyos.
Tras la detección del virus IAAP H5, el organismo sanitario activó el protocolo de emergencia. Se interdictó el establecimiento afectado, se aplicarán tareas de despoblamiento sanitario y desinfección, y se notificó a la OMSA.
Para recuperar el estatus de país libre de la enfermedad deberán pasar al menos 28 días sin nuevos casos.
El freno exportador vuelve a poner en riesgo al empleo. El sindicato de la carne advirtió que podrían producirse más de 450 despidos si la situación se extiende durante marzo.
Desde el sector reclaman avanzar hacia un sistema de regionalización sanitaria que permita aislar los brotes sin cerrar todos los mercados. Hoy, un solo caso vuelve a paralizar las ventas externas en todo el país.
El Senasa aclaró que el consumo de pollo y huevos es seguro y que la producción para el mercado interno continuará con normalidad.
Sin embargo, el impacto económico ya genera preocupación: menos exportaciones, menos ingreso de divisas y una industria que vuelve a quedar en estado crítico.