La humorista uruguaya se animó al teatro con su unipersonal en avenida Corrientes, pero fue obligada a cancelar funciones por la baja venta de entradas y hasta sus excompañeros no quisieron acudir a apoyarla.

Selva Pérez, conocida por su paso por Gran Hermano, recibió una oportunidad que muchos sueñan: debutar con un monólogo humorístico producido por Gustavo Yankelevich en el emblemático escenario teatral porteño. Sin embargo, lo que comenzó con ilusión derivó en consternación cuando la obra fue suspendida debido a la escasa convocatoria.
Los números fueron crudos: solo se vendieron algunas de las escasas butacas disponibles en la sala, y la cuarta función fue cancelada por falta de público. Se habló incluso de intentar atraer a excompañeros de la casa para darle un impulso al espectáculo, pero pocos respondieron al llamado y la estrategia no alcanzó para sostener la continuidad.
Lejos de ocultar el traspié, Selva protagonizó su propio descargo público, manifestando que, en realidad, su mayor logro fue cumplir el sueño de pisar un escenario en Corrientes. Lejos de estancarse, expresó optimismo: agradeció a sus seguidores, reivindicó el valor del teatro y adelantó que ya piensa en nuevos proyectos, manteniendo intacta su pasión por el arte escénico.