Mientras la crisis golpea de lleno a la calle, el gobierno de Javier Milei volvió a refugiarse en la rosca política tradicional. Lejos del discurso antisistema, el Presidente delegó las negociaciones clave del Congreso en una mesa chica cerrada, integrada por funcionarios y operadores de peso que buscan imponer las reformas más polémicas.
El armado, coordinado por Manuel Adorni, reúne a nombres conocidos como Patricia Bullrich, Martín Menem, Diego Santilli y Luis Caputo, con un objetivo central: forzar la aprobación de la Reforma Laboral, aun con acuerdos frágiles y concesiones silenciosas.
Desde Casa Rosada intentan mostrar orden y eficacia, pero puertas adentro admiten que las leyes salen recortadas, negociadas y lejos del relato libertario. El Presupuesto 2026 es el mejor ejemplo: aprobado, pero al costo de ceder artículos clave.
Karina Milei supervisa todo desde las sombras y Santiago Caputo reaparece cuando el esquema cruje. Más concentración de poder, menos debate real.
Con extraordinarias en marcha, la mesa política acelera. La pregunta es clara: ¿hasta cuándo el Gobierno podrá sostener sus reformas a fuerza de rosca mientras la crisis social se profundiza?