Llenar el changuito ya cuesta casi un millón y ahoga a la clase media

Compartir

Mientras el Gobierno insiste en vender una supuesta desaceleración de la inflación, la realidad del supermercado vuelve a desmentir el relato oficial. Un relevamiento privado confirmó que llenar el changuito básico de alimentos y bebidas ya cuesta cerca de un millón de pesos en varias provincias y golpea de lleno a la clase media, cada vez más asfixiada por el ajuste.

Subas desiguales y sin control en todo el país

El informe de la consultora Analytica mostró que durante enero los precios siguieron subiendo con fuerza y de manera desigual. Las mayores subas se registraron en Chubut y Entre Ríos, con incrementos del 3%, mientras que el interior de la provincia de Buenos Aires alcanzó el 2,9%. Aunque algunas provincias exhibieron aumentos menores, ninguna logró escapar al impacto inflacionario.

Los alimentos básicos, otra vez los más castigados

Productos esenciales volvieron a liderar las remarcaciones. El aceite de girasol subió entre 3% y 5%, las hamburguesas treparon hasta un 7% y las salchichas también registraron aumentos. Comer productos básicos ya no es garantía de ahorro, en un contexto donde los salarios siguen corriendo detrás de los precios.

Patagonia: precios récord y bolsillos al límite

Santa Cruz encabezó el ranking del changuito más caro, con un costo de $911.587. Le siguieron Chubut, Tierra del Fuego y Río Negro, confirmando que la Patagonia concentra los precios más altos del país. En el otro extremo, Misiones, La Rioja y Chaco mostraron los valores más bajos, aunque con salarios mucho menores.

El sueldo no alcanza

Según el relevamiento, en el noreste argentino el gasto del changuito representa casi el 30% de dos salarios privados registrados. Un dato alarmante que refleja la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro del consumo, mientras el Gobierno evita dar respuestas concretas.

Inflación, silencio oficial y más incertidumbre

El informe se conoció en una semana clave para los precios. El IPC de CABA marcó una suba del 3,1% y se espera el dato nacional del Indec, en medio de polémicas, demoras y falta de credibilidad. Lejos de la propaganda oficial, el changuito vuelve a marcar el pulso real de la economía.

Conclusión: los precios siguen subiendo, el ajuste se siente en la mesa diaria y la clase media vuelve a ser la principal víctima de un modelo que no da señales de alivio.

Compartir
Dejar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *