En un acto de cinismo puro, la gestión libertaria ignora la Ley de Financiamiento y la Justicia. Mientras los docentes cobran sueldos de hambre, la Casa Rosada estira la agonía con un proyecto “limosna” que busca sepultar la educación pública. ¡Se viene el paro nacional!
El inicio del ciclo lectivo 2026 no es una fiesta, es un velorio. El gobierno de Javier Milei, en su afán ciego por el “déficit cero” —que solo cierra con el hambre de los trabajadores—, ha decidido declarar la guerra total a las Universidades Nacionales. Con un presupuesto que es el más bajo de los últimos 20 años, la educación pública argentina está en terapia intensiva y el Ejecutivo parece dispuesto a desenchufar el respirador.
El “Plan Motosierra” contra los guardapolvos
La situación es dramática: los sindicatos docentes y no docentes, hartos de promesas vacías y heladeras vacías, ya le pusieron fecha al estallido. El próximo 16 de marzo arranca un paro nacional que promete paralizar las aulas. ¿El motivo? El Gobierno se niega sistemáticamente a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, una norma que el Congreso les impuso y que ellos, con una soberbia monárquica, han decidido pisotear.
“El 93% del presupuesto se va en salarios deprimidos. Hay docentes renunciando porque no pueden pagar el colectivo”, advierten desde el CIN. ¿Es este el país “potencia” que nos prometieron?
El “Cuento del Tío” legislativo
Para ganar tiempo y seguir licuando los ingresos, el oficialismo sacó de la galera un “contraproyecto” que es, lisa y llanamente, una burla. Mientras la ley vigente exige actualizar los sueldos al ritmo de la inflación galopante, el “proyecto limosna” de Milei ofrece:
- Aumentos de miseria: Tres cuotas del 4,1% que no alcanzan ni para un kilo de yerba.
- Olvido selectivo: Ignoran deliberadamente la pérdida del poder adquisitivo de 2023 y 2024. ¡Se “comieron” el 30% del sueldo de los profes!
- Ajuste encubierto: Recortan $2,5 billones de lo que deberían transferir por ley. ¡Un saqueo a mano armada al futuro de nuestros hijos!
La Justicia les dio la espalda, pero ellos insisten
Ni siquiera el fallo del juez federal Enrique Cormick, que ordena la aplicación inmediata de la ley, parece conmover a un Ejecutivo atrincherado en la frialdad de los números. Mientras Alejandro Álvarez y Carlos Torrendell juegan a las escondidas con los rectores, en la Casa Rosada solo piensan en las elecciones de la UBA. ¡Les preocupa más meter un pie político en Derecho o Ingeniería que el hecho de que los laboratorios no tengan insumos!
¿Indiferencia o crueldad?
Con transferencias que apenas llegan al 16% de lo presupuestado y docentes que cobran la humillante cifra de $250.000, el conflicto universitario amenaza con transformarse en un incendio social que la “mesa política” de Milei no podrá apagar con un posteo en X (ex Twitter).
El cuatrimestre está en duda. Las becas desaparecen. La ciencia se muere. Pero para el Gobierno, todo es un “gasto” prescindible. ¿Hasta cuándo el pueblo va a aguantar este atropello a la cultura y el conocimiento?