Milei se esconde en Olivos mientras avanza un Presupuesto de ajuste brutal

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En una jornada clave para el país, Javier Milei volvió a elegir la distancia. El Presidente siguió desde la quinta de Olivos el debate en el Senado por el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal, dos proyectos que concentran fuertes críticas por el impacto del ajuste que impulsa el Gobierno.

Lejos del Congreso, Milei envió una delegación de funcionarios para cubrir eventuales urgencias. La escena refuerza una postal repetida: un Gobierno que evita el debate directo mientras avanza con recortes que afectan áreas sensibles como educación, ciencia y obra pública.

En el recinto, Patricia Bullrich enfrenta su primera gran prueba política como jefa del bloque oficialista. Su objetivo es aprobar el Presupuesto sin cambios, pero choca con la resistencia de bloques aliados, en especial la UCR, que rechaza artículos vinculados al financiamiento docente y científico. La falta de consensos deja al descubierto el aislamiento del oficialismo.

A la incertidumbre se suma el silencio de Karina Milei, principal armadora política del Presidente, que no confirmó su presencia en el Senado. En paralelo, los principales operadores del Gobierno siguen la sesión desde Casa Rosada, lejos de un Congreso que desconfía de las promesas del Ejecutivo.

El malestar crece por los errores del Presupuesto, como la ausencia de partidas para Bienes de Uso. Aunque el Gobierno habla de fallas técnicas, en el Senado nadie cree en correcciones futuras y advierten que el ajuste fue deliberado.

Con aliados cada vez más distantes y un plan B que incluye extender las sesiones extraordinarias, el Gobierno apuesta a cerrar el año con una victoria legislativa. Sin embargo, lo hace escondido en Olivos y empujando un Presupuesto que profundiza el ajuste y agrava la crisis económica y social.

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