Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier Milei convirtió la motosierra en política de Estado. El resultado es demoledor: más de 60 mil personas se quedaron sin trabajo en el sector público nacional entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025, según datos oficiales de la administración pública, empresas estatales y organismos con participación del Estado.
El ajuste brutal se descargó con mayor fuerza sobre la administración centralizada y descentralizada, donde se perdieron 35.127 puestos, dejando oficinas vaciadas, áreas paralizadas y servicios cada vez más deteriorados. Le siguieron las empresas públicas, con 18.122 despidos, muchas de ellas empujadas al achique, la liquidación o el abandono total por parte del Gobierno libertario.
La sangría comenzó apenas asumió Milei y no dio tregua. En los primeros meses de 2024 ya se contaban miles de despidos y, lejos de frenarse, el recorte se aceleró durante todo 2024 y 2025. Mes a mes, la cifra creció hasta alcanzar un número que expone el verdadero rostro del “cambio”: 60.494 familias golpeadas por el ajuste.
Ni siquiera el personal militar y de seguridad escapó a la poda, con 7.245 bajas, aunque el Gobierno intentó disimular ese dato para sostener su relato de orden y control.
Mientras Milei posa con una motosierra en actos internacionales y predica el achicamiento del Estado como dogma, en Argentina el impacto es concreto: más desempleo, menos Estado y un ajuste que siempre cae sobre los mismos. La promesa de eficiencia se tradujo, una vez más, en despidos masivos y un Estado cada vez más debilitado frente a las necesidades de la población.