La leyenda que no conocía la derrota falleció a los 86 años en Hawái. El hombre que convirtió las artes marciales en un culto y que sobrevivió a mil batallas en la pantalla, se fue en paz rodeado de su familia. ¡Hasta siempre, Ranger!
El mundo se quedó sin aliento. Lo que parecía imposible, ocurrió: murió Chuck Norris. El hombre de la mirada de acero, el que repartía justicia a base de patadas voladoras y que se convirtió en un mito viviente de internet, partió este jueves 19 de marzo a los 86 años en su refugio de Hawái. La noticia, confirmada por su círculo íntimo, cayó como un balde de agua fría para las millones de personas que se criaron viéndolo ganar todas las peleas.
“Vivió con fe, propósito y un compromiso inquebrantable”, expresaron sus familiares en un comunicado que rápidamente dio la vuelta al globo. No era para menos: Norris no era solo un actor, era el símbolo del tipo que jamás se rinde, el que protegía al débil y no le temblaba el pulso para enfrentar al mal.
DE LAS CALLES A LA GLORIA ETERNA
La historia de Chuck es la del verdadero “self-made man”. Nacido en Oklahoma en 1940, pasó una infancia de privaciones económicas que forjaron su carácter de hierro. Se fogueó en la Fuerza Aérea en Corea del Sur, donde descubrió el Tang Soo Do y empezó a edificar su leyenda.
Antes de pisar un set de filmación, ya era una bestia de las artes marciales: seis veces campeón mundial de karate y fundador de su propio estilo. Su pelea con el gigante Bruce Lee en el Coliseo Romano para la película The Way of the Dragon (1972) quedó grabada a fuego como la batalla más icónica del cine. De ahí en más, nadie pudo pararlo: desde el éxito de Lone Wolf McQuade hasta su consagración absoluta en la televisión.
EL COWBOY QUE CONQUISTÓ EL CORAZÓN DE LAS GENERACIONES
Durante nueve temporadas, Chuck fue Walker, Texas Ranger. Los sábados a la noche no se salía; se miraba a Chuck. Con su sombrero de cowboy y su placa de justicia, nos enseñó que el bien siempre tiene que ganar. Él mismo lo decía: “Cuando los buenos se enfrentan a los malos y ganan, eso es lo que debería pasar en la vida real”.
Pero su fama no se quedó en el siglo pasado. Las redes sociales lo transformaron en un semidios con los “Chuck Norris Facts”. ¿Quién no leyó que “Chuck Norris no duerme, espera”? Esos chistes virales mantuvieron su figura vigente, convirtiéndolo en un ídolo para pibes que ni siquiera habían nacido cuando él ya era una estrella.
EL ÚLTIMO ADIÓS A UN GIGANTE
Chuck Norris se fue en paz, pero su huella es imborrable. Deja a su esposa Gena, a sus cinco hijos y un sistema de combate, el Chun Kuk Do, que seguirá formando guerreros con sus valores de disciplina y lealtad.
Hoy las artes marciales están de duelo. Hoy el cine de acción bajó las persianas. Se fue el hombre, pero nace el mito eterno. ¡Gracias por tanto, Chuck! ¡Nadie te va a poder reemplazar!