Escándalo en Moreno: una mujer fue atacada en su propia pizzería por dos ratas que la tuvieron de rehén durante dos minutos de terror.
El Barrio Mariló, en la localidad de Trujui, fue testigo de una secuencia cinematográfica que casi termina en sangre. Lo que parecía ser una tarde tranquila de laburo en la pizzería “Triángulo de Sabores” se convirtió en una trampa mortal para la madre del dueño, una mujer que terminó enfrentando cara a cara a la muerte.
Crónica de un ataque cobarde
Todo empezó a las 16:30, a plena luz del día. La víctima salió un segundo a la vereda para sacar la basura cuando fue abordada por un delincuente que, sin mediar palabra, le plantó un destornillador en el cuello. El nivel de saña quedó registrado en las cámaras de seguridad: la mujer forcejeó con uñas y dientes para evitar que la metieran adentro del local, mientras el atacante la zamarreaba con violencia.
Segundos después, apareció un cómplice para terminar de reducirla. En un estado de desesperación total, la mujer intentó negociar con lo poco que tenía a mano: ¡les ofreció comida con tal de que se fueran y no la lastimaran! Los malvivientes, a los que no les importó nada, le arrebataron el celular y el efectivo de la caja.
¡Justicia por mano propia! El “Palazo” que se volvió viral
Cuando los dos delincuentes se disponían a escapar con el botín, no contaban con el factor sorpresa. Un vecino de la zona, alertado por los gritos de auxilio y la tensión que se respiraba en la calle Potosí, decidió que la impunidad no iba a ganar esta vez.
Sin dudarlo, el hombre agarró una pala de construcción y salió al cruce. En el video se ve el momento exacto en que los delincuentes intentan huir y se encuentran con el “justiciero”. El vecino le descargó un palazo certero en la espalda a uno de los ladrones, descolocándolo por completo y obligándolos a correr como ratas por los pasillos del barrio.
“Si no aparecía el muchacho con la pala, no sé qué le pasaba a la señora. Estaban cebados, no se iban más”, relató un testigo presencial de la violenta secuencia.
Cazados por las cámaras: los chorros serían del barrio
Tras el brutal ataque, se supo que los sospechosos vivirían a escasas seis cuadras del comercio, lo que generó un clima de máxima tensión entre los vecinos que ya están cansados de cruzarse a los delincuentes en la calle.
La mujer, aunque está fuera de peligro, terminó con moretones, raspones y un trauma psicológico difícil de borrar. La causa quedó en manos de la UFI N° 4 de Moreno, pero en el barrio el mensaje es claro: si la policía no llega, los vecinos están armados con lo que tengan para defender lo suyo.