La angustia crece en Puerto Madryn mientras la Prefectura Naval Argentina intensifica el operativo para dar con Sofía Devries, la turista de 23 años que desapareció cuando buceaba en el Golfo Nuevo. La fuerza ya anticipó lo peor: “La posibilidad de encontrarla con vida es nula”, reconoció uno de los jefes del operativo, en un mensaje crudo que sacudió a la comunidad.
El despliegue es total. Este miércoles se sumará un vehículo operado en forma remota (ROV), traído especialmente desde Buenos Aires, además de buzos tácticos, patrullas terrestres y motos de agua que recorren la zona frente a Punta Cuevas. La búsqueda se concentra en el lecho marino, donde la joven realizaba una inmersión a unos 20 metros de profundidad.
Sofía participaba de una certificación internacional de buceo PADI junto a otras seis personas, entre ellas su pareja, en el Parque Submarino HU SHUN YU 809. Según la principal hipótesis que manejan fuentes judiciales, habría sufrido una descompensación bajo el agua y, en medio de un posible ataque de pánico, se habría quitado el respirador.
La causa ahora está en manos de la fiscal María Eugenia Vottero, quien investiga si existió alguna falla en los deberes de cuidado o negligencia por parte de terceros. Por el momento no hay imputados, pero se analizan testimonios y pericias técnicas para reconstruir minuto a minuto qué ocurrió en el fondo del mar.
Mientras tanto, la ciudad sigue paralizada. El operativo ya superó las 24 horas y cada minuto que pasa reduce aún más las esperanzas. El mar, que suele ser postal turística y orgullo patagónico, hoy es escenario de incertidumbre, dolor y preguntas que todavía no tienen respuesta.