Con el ajuste avanzando y el rechazo social en aumento, el Gobierno nacional reactivó las negociaciones por la Reforma Laboral y envió al ministro del Interior, Diego Santilli, a recorrer las provincias en busca de apoyos políticos.
La gira comienza en Chubut y forma parte de una estrategia contrarreloj para llegar con votos asegurados a las sesiones extraordinarias. La Casa Rosada necesita mostrar un nuevo triunfo legislativo, aunque la iniciativa genera resistencia entre gobernadores y un fuerte rechazo del sindicalismo.
Detrás del discurso oficial de “modernización”, el proyecto apunta a flexibilizar derechos laborales mientras el empleo cae y el salario pierde poder adquisitivo. Incluso mandatarios aliados expresan malestar por deudas impagas y fondos retenidos por Nación.
Mientras Milei acelera el operativo político, crece la desconfianza sobre una reforma negociada a puertas cerradas y de espaldas a los trabajadores, en un contexto de ajuste que no da tregua.