Ni los Reyes Magos pudieron maquillar el ajuste. El consumo por el Día de Reyes mostró una suba mínima del 0,5%, pero el dato clave es otro: el ticket promedio se desplomó 41,9% en términos reales. Se vendió un poco más, pero con regalos cada vez más baratos, dejando en evidencia el fracaso del modelo económico del Gobierno.
Según la CAME, el festejo estuvo atravesado por ingresos pulverizados, promociones forzadas y un gasto promedio de apenas $36.656. Descuentos, cuotas sin interés y financiamiento extendido no alcanzaron para reactivar un consumo asfixiado por la pérdida del poder adquisitivo.
El 82,2% de los comercios aseguró que el resultado fue peor o igual a lo esperado. En muchos rubros, directamente, Reyes no existió. La indumentaria cayó 2,5%, el calzado 1,1% y solo algunos sectores como librerías y juguetes mostraron leves repuntes, sostenidos más por precios bajos que por una mejora real.
Mientras el Gobierno insiste en hablar de “señales positivas”, la realidad es otra: salarios que no alcanzan, familias endeudadas y fechas tradicionales vaciadas de consumo. El ajuste avanza y el bolsillo vuelve a pagar la fiesta.