Marzo arranca con otro combo de aumentos que deja en evidencia el deterioro del poder adquisitivo y la falta de respuestas del Gobierno ante una inflación que ya acumula ocho meses de aceleración. Transporte, peajes, servicios, salud privada y alquileres volverán a subir y presionarán aún más sobre los ingresos de trabajadores y jubilados.
El transporte público del AMBA tendrá un incremento del 7,7% desde el 16 de marzo. El boleto mínimo con SUBE registrada costará $700, pero sin registrar trepará a más de $1.100, una diferencia que castiga con más fuerza a los sectores más vulnerables.
También aumentan los peajes en rutas nacionales: la suba será del 19%, lo que impactará en los costos logísticos y, en cadena, en los precios de los productos básicos.
En la provincia de Buenos Aires, las tarifas de electricidad subirán entre 12% y 17%, según el nivel de ingresos. A esto se suma un nuevo ajuste del 4% en el agua para los usuarios de AySA, que ya vienen acumulando incrementos mensuales.
Las prepagas aplicarán aumentos de hasta 3,2%, lo que sigue expulsando afiliados del sistema privado de salud.
El capítulo más dramático será el de los alquileres. Los contratos bajo la ley anterior tendrán un ajuste del 33,89%, mientras que los firmados con la nueva normativa subirán un 16,61%.
Con este escenario, marzo se convierte en otro mes crítico para millones de familias. Los salarios siguen corriendo desde atrás y la inflación no da tregua, mientras la gestión nacional mantiene un rumbo que, lejos de aliviar la situación, profundiza la pérdida del poder de compra.