Después de más de un año de silencio absoluto, el gendarme argentino Nahuel Galló —víctima de una desaparición forzada en Venezuela— logró comunicarse por primera vez con su familia desde el penal de máxima seguridad donde permanece detenido por el régimen de Nicolás Maduro. El llamado, breve pero demoledor, ocurrió en vivo mientras su pareja, María Alexandra Gómez, daba una entrevista radial y quedó registrado en video.
“Después de 445 días me volvió el alma al cuerpo”, escribió la mujer en redes sociales, todavía en shock por haber vuelto a escuchar la voz de su esposo, quien le aseguró que sigue “fuerte” y que necesita que su familia también lo esté.
La comunicación se produjo luego de que el gendarme levantara la huelga de hambre que mantenía junto a otros presos políticos como forma de protesta por las condiciones de detención y la falta total de garantías judiciales. La información fue confirmada por Elisa Trotta Gamus, ex representante diplomática de la Asamblea Nacional venezolana en la Argentina, quien volvió a exigir su liberación inmediata.
Una escena desgarradora en plena radio
La secuencia fue tan inesperada como brutal en lo emocional: en medio de la entrevista sonó el teléfono, Gómez pidió salir al aire unos segundos y, entre lágrimas, lanzó un grito que recorrió el país:
“¡Ay, mi amor, gordo, gordo!”.
Minutos después confirmó que era Galló.
Contó que preguntó por su hijo, por su madre y por su abuelo, y que se mostró “esperanzado” pese a las condiciones extremas en las que permanece recluido.
Pero el alivio duró poco: la familia volvió a reclamar que el foco no puede ser la llamada sino la libertad.
“Hoy el pedido tiene que ser más fuerte: que regrese a casa”, sostuvo.
Un caso que expone la lógica del régimen
Galló permanece detenido en la cárcel de El Rodeo I sin proceso judicial claro, sin asistencia consular efectiva y sin contacto regular con su entorno, una situación denunciada por organismos internacionales como una violación a los derechos humanos.
Su detención se produjo cuando viajó a Venezuela para reencontrarse con su pareja y su hijo. Desde entonces, la causa se convirtió en un conflicto diplomático y en un símbolo de los argentinos retenidos por el chavismo.
La pelea ahora es por su liberación
El breve llamado rompió 445 días de oscuridad, pero también reactivó el reclamo político y humanitario.
“Lo queremos libre”, repiten su familia y quienes siguen el caso.
Porque, después de escuchar su voz, quedó más claro que nunca que Nahuel Galló está vivo… y que sigue siendo un rehén del régimen.