Mientras el Gobierno insiste en vender una supuesta calma económica, los números vuelven a desmentir el discurso oficial. Las expectativas de inflación para los próximos doce meses volvieron a subir con fuerza y dejaron en evidencia el creciente malestar social frente al rumbo económico.
Según la última encuesta del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, la inflación esperada trepó al 34%, cuando en noviembre era del 29,7%. La mediana también aumentó, del 23% al 25%. En apenas un mes, el optimismo que intenta instalar el Ejecutivo se evaporó.
Desde la propia universidad reconocieron que diciembre marcó un quiebre. Tras una leve baja en noviembre, las expectativas inflacionarias se revirtieron y volvieron a escalar, tanto en promedio como en mediana, reflejando una pérdida de confianza generalizada.
El fenómeno se repite en todo el país. El Gran Buenos Aires concentra las previsiones más altas, con 36,3%, seguido por CABA (35%) y el interior (32,6%). Todas las regiones mostraron subas respecto del mes anterior.
El impacto es aún mayor entre los sectores más golpeados por el ajuste. En los hogares de menores ingresos, la inflación esperada saltó del 31,7% al 37,5%, confirmando que el costo del modelo económico vuelve a recaer sobre los que menos tienen.
A corto plazo, el panorama es todavía más preocupante. Para los próximos 30 días, los argentinos esperan una suba promedio de precios del 4,59%, muy por encima de noviembre. Una señal clara de que el cierre de año será más difícil de lo que el Gobierno admite.
Con diciembre llegando a su fin, el IPC será clave para definir el dólar, los impuestos y el poder adquisitivo. Mientras el oficialismo guarda silencio, la inflación vuelve a marcar la agenda y deja al descubierto un plan económico que no logra generar confianza.