Mientras el pueblo camina para ahorrar un peso, las petroleras de fiesta: la Súper trepó un escandaloso 63,6% en un año. Con el aval oficial, el combustible vuela mientras los salarios siguen por la escalera. ¿Hasta cuándo hay que aguantar el ajuste de las corporaciones?
Ya no es una crisis, es un asalto a mano armada con manguera de combustible. En la Argentina del “libre mercado” que solo beneficia a los poderosos, llenar el tanque se convirtió en un lujo para pocos. Los datos son fríos pero duelen en el alma: en los últimos doce meses, el precio de la nafta súper duplicó a la inflación general, dejando en claro que para este Gobierno la prioridad no es la mesa de los argentinos, sino la rentabilidad de las multinacionales.
El “tarifazo” que no cesa
Mientras el INDEC intenta maquillar una realidad que quema con una inflación del 33,1%, en los surtidores la historia es otra. La nafta súper de YPF —la que usa el laburante, el que sale a ganarse el mango con el auto— pasó de $1.173 a la friolera de $1.920. ¡Un aumento del 63,6%!
¿Cómo se explica que un insumo básico para la producción y el transporte aumente casi el doble que el resto de los precios? La respuesta es simple: insensibilidad social y una política económica diseñada para asfixiar al que menos tiene.
“Es una locura, ya no se puede trabajar. Salís a la calle y lo que ganás se te va en el tanque. Nos están matando de a poco”, le comentó un taxista indignado a InfoDelPlata mientras miraba con horror el visor del surtidor en una estación de CABA.
El verso de la guerra y la realidad del ajuste
El Gobierno y sus escribas intentan instalar el relato de que la culpa es del conflicto en Medio Oriente. Pero a otro perro con ese hueso. Si bien el escenario internacional influye, la escalada en Argentina empezó mucho antes. Es el “manual del ajuste” aplicado a rajatabla: liberar precios para que las petroleras se llenen los bolsillos a costa del hambre del pueblo.
Incluso en las otras banderas la situación es desesperante:
- Shell: El litro de súper ya araña los $2.000 ($1.990).
- Axion: Se fue a $1.937, un aumento del 59%.
Apuntan al bolsillo del laburante
Lo más perverso de la estrategia de las petroleras, avalada por el silencio cómplice del Ejecutivo, es dónde pegaron los aumentos más fuertes. No fue en los combustibles “Premium” para los autos de alta gama (que subieron un 48%), sino en la Nafta Súper, el producto más demandado por la clase media y trabajadora.
Uno de cada dos litros vendidos en la Ciudad es de súper. Saben dónde apretar para recaudar más, aunque eso signifique que la gente tenga que dejar de usar el auto para llevar a los chicos a la escuela o para ir a trabajar.
Ventas en caída libre
La gente ya no aguanta más. Los números de la Secretaría de Energía lo confirman: las ventas de nafta súper cayeron un 3% y el gasoil común se desplomó un 11%. No es que la gente no quiera cargar, es que NO PUEDE.
Mientras tanto, en los despachos oficiales se sigue hablando de “sinceramiento de precios”. Para el pueblo, ese “sinceramiento” tiene nombre y apellido: ajuste feroz. La pregunta que recorre cada esquina de nuestra Patria es una sola: ¿Cuál es el límite del sacrificio que le exigen a los argentinos mientras las petroleras baten récords de ganancia?