El Jefe de Gabinete está en la cuerda floja mientras la Justicia le pisa los talones por enriquecimiento ilícito. El “Triángulo de Hierro” se resquebraja y ni los fallos a favor logran tapar el olor a descomposición en Balcarce 50. ¿Se viene el K.O. para el vocero de los ajustes?
El castillo de naipes que intentó edificar Javier Milei se cae a pedazos. Mientras el pueblo sufre el ajuste más salvaje de la historia, la Casa Rosada vive sus horas más bajas, atrapada en un lodazal de causas judiciales, internas feroces y una incapacidad manifiesta para manejar una agenda que ya no controlan. El “León” ruge, pero el hambre y la corrupción de sus propios funcionarios lo están dejando sin garganta.
Adorni contra las cuerdas: ¿De dónde sacó la plata?
La noticia que hace temblar las paredes de la Rosada es el avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El hombre que todas las mañanas daba lecciones de moralidad desde el atril, hoy no puede explicar cómo pasó de ser un simple tuitero a un magnate inmobiliario.
El juez federal Ariel Lijo le dio un golpe de gracia esta semana: levantó el secreto bancario y fiscal sobre el funcionario y su esposa, Bettina Angeletti. El cerco se cierra. Ni siquiera el desfile mediático de su escribana, Adriana Nechevenko, logró calmar las aguas; por el contrario, sus declaraciones contradictorias sobre los departamentos en Parque Chacabuco y la mansión en el Country Indio Cuá no hicieron más que confirmar que el “relato” de la transparencia se terminó.
“Lo acusan de enriquecimiento, pero sería el corrupto más idiota de la historia con las cosas a su nombre”, dicen desde su entorno, en un intento desesperado y casi infantil por defender lo indefendible.
Un Gobierno a la deriva y sin agenda
El desastre comunicacional es total. En su afán por proteger al “mimado” de Karina Milei, el Ejecutivo está dejando pasar lo que ellos consideran “conquistas”, como el escandaloso manoseo de la Ley de Glaciares —un ataque directo a nuestra soberanía ambiental— o fallos judiciales amigos en el exterior. Pero a la gente ya no le importa: el tema de conversación es cómo los funcionarios libertarios se llevan la plata mientras el país se hunde.
A esto se le suma el escándalo de los créditos hipotecarios del Banco Nación otorgados a dedo para la casta gobernante y la turbia investigación por la difusión de la criptomoneda $Libra, que huele a estafa desde lejos.
La interna del “Triángulo de Hierro”
La tensión se corta con un hilo. Mientras Javier Milei salió a blindar a su “maravilloso jefe de Gabinete” en la pantalla de la decadente TV Pública, la realidad muestra otra cosa. En el Congreso, Karina “El Jefe” Milei se mostró rodeada de Diego Santilli e Ignacio Devitt, dejando a Adorni en el banco de suplentes.
Las malas lenguas de Balcarce 50 aseguran que el vínculo de Adorni con el estratega Santiago Caputo es lo único que lo mantiene en pie, ante la mirada desconfiada de los primos Menem, que esperan agazapados su caída.
¿Estrategia de defensa o resignación?
“No podemos controlar todo”, confiesan con la mirada baja desde los pasillos de la Rosada. El ímpetu reformista que prometían en campaña se transformó en una “sobrecarga laboral” que es, en realidad, parálisis por miedo. El Gobierno está en posición de guardia baja, recibiendo golpes de todos lados.
Hoy, la administración libertaria apuesta a que el tema “se gaste”. Pero el bolsillo de los argentinos no aguanta más y la impunidad de los que prometieron venir a “barrer a la casta” es el clavo final en el ataúd de su credibilidad. El tiempo dirá si logran zafar como Nicolino Locche o si, como todo indica, el nocaut técnico está a la vuelta de la esquina.