¡SE LES CAE LA CARETA! Un especialista de la Fundación Libertad hundió la promesa estrella de Milei para agosto. Mientras el Presidente “odia” el 3,4% de marzo, el pueblo sufre aumentos feroces en carne y transporte. ¿Hasta cuándo el sacrificio de los trabajadores?
La realidad es el único límite para el delirio místico de la Casa Rosada. Mientras Javier Milei se pasea por el AmCham Summit dándose aires de grandeza y lanzando frases hechas para la tribuna empresarial, los números —esos que tanto dice dominar— le están propinando una paliza de realidad. Esta vez, el golpe no vino del “kirchnerismo residual”, sino de las entrañas de su propio riñón ideológico.
Ignacio Bongiovanni, economista de la Fundación Libertad (sí, la misma que es cuna del pensamiento libertario), lanzó una bomba que dejó pedaleando en el aire al oficialismo: la meta de “inflación cero” para agosto es, lisa y llanamente, inalcanzable.
El 3,4% de marzo: ¿Fingiendo demencia?
A pesar de que el mandatario aseguró ante los empresarios que “detesta” el dato del INDEC y que le “repugna” la inflación, lo cierto es que bajo su gestión los precios no dan tregua. El 3,4% de marzo —que saltó desde el 2,9% de febrero— es el reflejo de una economía que viaja a contramano de los bolsillos populares.
“Estamos muy lejos de poder alcanzar el 0% en agosto. Con lo acumulado este año ya estamos en un nueve y pico, así que lamentablemente a ese objetivo no vamos a llegar”, sentenció Bongiovanni, demoliendo el relato oficial en un solo párrafo.
Los rubros que castigan al pueblo
Mientras el Gobierno habla de “estabilidad” y “superávit” financiero a costa del hambre de los jubilados, los rubros más sensibles para la mesa de los argentinos volaron por las nubes:
- Educación: Un aumento brutal que superó el 12%.
- Combustibles: Más del 23% de suba desde que arrancó el conflicto en Oriente Medio, impactando directo en el flete de la comida.
- Transporte: Por encima del 4%, vaciando las billeteras de los laburantes que necesitan viajar para producir.
¿”Destrucción creativa” o simplemente destrucción?
Lo más alarmante del análisis de Bongiovanni es la frialdad con la que se refieren al drama social. El economista habló de una “destrucción creativa”, un eufemismo técnico para no decir que están barriendo con miles de puestos de trabajo en la industria nacional para abrirle las puertas de par en par a las inversiones extranjeras que nunca llegan.
Bongiovanni fue claro: para que el salario no pierda, hace falta inversión, y para eso el Gobierno sigue ajustando las clavijas del consumo. En criollo: quieren una Argentina para pocos, donde el consumo interno sea una mala palabra y el bienestar social un “subsidio improductivo”.
Gobernabilidad atada al dólar
El especialista también tocó el nervio sensible de este modelo: el dólar. “El dólar es gobernabilidad en Argentina”, afirmó, reconociendo que cualquier chispa en el mercado cambiario puede hacer saltar por los aires este frágil esquema de “ajuste y aguante”.
Con un Presidente que admite que el dato de inflación le “repugna” pero que no ofrece más solución que seguir podando el Estado, el panorama para agosto parece ser más de lo mismo: promesas rotas, relato para la exportación y un pueblo que sigue esperando que el “sacrificio” no sea siempre de los mismos de siempre.