Federico Nicolás Balbuena, detenido en un country de Luján, enfrentó a la Justicia pero optó por callar. La víctima vive bajo terror tras meses de palizas sistemáticas, amenazas de muerte y una desprotección judicial que estremece a la sociedad.
PILAR. El cinismo y el silencio marcaron la jornada judicial de este miércoles. Federico Nicolás Balbuena (34), el empresario detenido por una brutal secuencia de ataques contra su expareja, se presentó ante la fiscal Marcela Semería pero se negó a pronunciar una sola palabra. Mientras él permanece en una celda, la comunidad se pregunta cómo un hombre con semejantes antecedentes y pruebas fílmicas en su contra seguía caminando libre por las calles.
Balbuena está imputado por delitos que hielan la sangre: abuso sexual con acceso carnal y lesiones agravadas en contexto de género. El acusado fue capturado ayer en su lujosa residencia de un barrio privado en Luján, donde intentaba ocultarse de la Justicia. Su detención se produjo recién cuando la víctima, desesperada ante la inacción inicial, viralizó los videos de las cámaras de seguridad que muestran cómo fue salvajemente golpeada.
“Me cansé de que nadie me escuche. Me dejó internada, con la cara destruida. Vivo con miedo, no solo por mí, sino por mi familia”, relató Camila, la víctima, en un descargo que rompió el silencio oficial.
IMÁGENES ATERRADORAS
Las pruebas en el expediente son contundentes. Las filmaciones del departamento de la víctima registran una furia descontrolada: Balbuena arrojándola contra un sillón, propinándole golpes de puño y, en una escena de asfixia mecánica en la cocina, intentando arrebatarle el aliento. El nivel de ensañamiento es tal que la fiscalía incorporó nuevos fragmentos de video que terminaron de cerrar el círculo de una “secuencia completa de violencia”.
Lo que más alarma a la sociedad es el perfil del agresor. Balbuena no es un desconocido para la ley: cuenta con al menos cuatro denuncias por estafa y otro antecedente previo por abuso sexual radicado por una mujer distinta. Además, en allanamientos previos se le secuestraron dos pistolas Glock 9 milímetros. ¿Cómo es posible que un sujeto con este historial de peligrosidad y acceso a armas haya mantenido su libertad hasta ahora?
EL ESTADO DE LA CAUSA
Tras el silencio del acusado, la fiscal Semería se centrará en el peritaje de las nuevas imágenes y en las entrevistas que la víctima brindó a los medios de comunicación. La causa pone de manifiesto una vez más la extrema vulnerabilidad de las mujeres frente a sus agresores cuando el sistema falla: Camila denunció que el Tribunal de Familia le había denegado la prórroga de la medida cautelar, dejándola a merced de su victimario.
Hoy, Balbuena duerme en la Comisaría 6ta de Pilar, pero la herida social sigue abierta. En un contexto de creciente violencia, el caso de Pilar se convierte en un grito de auxilio que exige respuestas inmediatas. No es solo un expediente judicial; es la vida de una mujer que estuvo a punto de ser otra cifra en las estadísticas de femicidio.