Los últimos datos del INDEC confirman el desastre social. Mientras el oficialismo festeja números en el aire y habla de mercados, el tomate voló casi un 63% en solo 30 días y la carne sigue siendo prohibitiva para el pueblo. El ranking de los alimentos básicos que este modelo económico les arrebató a las familias trabajadoras.
La emergencia social ya no se puede ocultar detrás de los discursos oficiales. La realidad de las góndolas golpea todos los días a los argentinos y el último informe del INDEC sobre la inflación del Gran Buenos Aires en mayo deja una conclusión alarmante: el plan económico del Gobierno está hambreando a la población.
Mientras los sueldos siguen congelados o perdiendo por goleada contra la inflación, la “mesa de los argentinos” sufre un recorte brutal. No se trata de lujos ni de bienes importados; estamos hablando de lo que consume el pueblo trabajador para alimentar a sus hijos.
🍅 El lujo de la ensalada: Verduras por las nubes
El modelo de ajuste asestó un golpe letal en la verdulería. Un grupo de bienes esenciales registró variaciones de dos dígitos durante mayo, pulverizando cualquier intento de ahorro de las familias.
El caso más dramático es el del tomate redondo. En tan solo un mes, este producto básico experimentó una suba escandalosa del 62,80%, pasando de $1.704,85 a unos inalcanzables $2.775,52 el kilo. Una cifra que duele en el bolsillo y que margina a miles de hogares de una nutrición digna.
Pero el tomate no es el único producto fresco que se volvió un artículo de lujo. El INDEC confirmó que la ensalada y el guiso están cada vez más lejos:
- Lechuga: +14,33% (cerró mayo a $4.359,25 el kilo).
- Papa: +12,86% (quedó en $1.473,32 el kilo).
- Cebolla: +10,25% (se vendió a $1.247,32 el kilo).
- Batata: +6,79% (alcanzó los $1.951,96 el kilo).
🥛 Con los pibes no: El ataque a los lácteos y la merienda
Si la verdulería asusta, el almacén no se queda atrás. El quinto lugar del ranking del terror lo ocupan las tradicionales galletitas de agua, un salvavidas histórico para estirar el mate cocido en los barrios populares. Subieron un 9,19% en mayo, trepando a $1.512,09 el paquete de apenas 250 gramos.
El resto de los peores aumentos golpea directamente la nutrición infantil, dominando el top 10 con productos lácteos que este Gobierno transformó en un privilegio:
- Dulce de leche: +5,75% ($3.765,27 el pote de 400g).
- Manteca: +5,69% ($4.397,47 el paquete de 200g).
- Leche fresca entera en sachet: +5,44% (ya roza los dos mil pesos, ubicándose en $1.918,61 el litro).
- Queso sardo: +4,56% (un delirio de $25.621,12 el kilo).
🥩 Un año de castigo: El asado del domingo, un recuerdo del pasado
Cuando se analiza la película entera (mayo de 2025 a mayo de 2026), el daño estructural del plan económico queda al desnudo. La papa, alimento de refugio ante la crisis, lidera el ranking anual con un salto del 78,72%.
Pero el dato que más lastima la identidad nacional es la destrucción del consumo de carne. Bajo la mirada cómplice del Gobierno, los cortes populares acumularon subas por encima del 55%:
- Asado: +57,11% (hoy cuesta $17.237,32 el kilo, condenando a las familias a olvidar la parrilla dominical).
- Paleta: +56,29% ($17.110,43 el kilo).
- Cuadril: +55,84% ($21.163,92 el kilo).
- Carne picada común: +55,75% (el refugio de los sectores populares ya cotiza a $10.402,23 el kilo).
- Nalga: +53,22% ($21.810,46 el kilo).
A esto hay que sumarle el aceite de girasol, indispensable para cocinar, que voló un 54,95% en el último año, llegando a $6.476,25 la botella de litro y medio.
🍋 El consuelo estadístico: Bajan el limón y la naranja
En un intento desesperado por mostrar algún logro, los defensores del ajuste señalan las bajas de mayo. ¿Qué bajó? El limón (-25,26%) y la naranja (-24,38%). Caídas lógicas y puramente estacionales por la llegada del otoño que no compensan ni un cuarto del daño causado en los productos de primera necesidad. Que el asado baje un insignificante 1,57% o la carne picada un 0,36% cuando el kilo supera los $10.000 y $17.000 respectivamente, es simplemente una burla al pueblo trabajador.
La heladera está cada vez más vacía. Mientras en los pasillos de la Casa Rosada miran planillas de Excel y celebran supuestos equilibrios financieros, en la calle, en los barrios y en el conurbano profundo, la emergencia es total. Sin salarios dignos y con los alimentos básicos por las nubes, la justicia social brilla por su ausencia.