Milei y su gabinete “fingen demencia” en una guerra sangrienta por el control del Estado

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El modelo de hambre libertario hace agua por todos lados. La sociedad ya no soporta la licuación brutal de los salarios, pero en la Casa Rosada solo importa el reparto del botín.

El gobierno de Javier Milei es una bomba de tiempo a punto de detonar, pero en los despachos de Balcarce 50 decidieron taparse los oídos y mirar para otro lado. En medio de una emergencia social sin precedentes, donde los trabajadores no llegan siquiera a la segunda semana del mes y las familias recortan las comidas diarias, el Gabinete nacional prefiere montar un circo de “amor y paz” para ocultar una guerra interna descarnada.

La crisis de ambos bandos libertarios es un camino sin retorno. Se odian, pero no hay consecuencias. Mientras el Presidente vive obsesionado con sus planillas de Excel y una inflación que festeja en soledad, desatiende por completo la tragedia real de la calle: la destrucción total de los ingresos de los argentinos.

El Teatro de la Hipocresía Libertaria

Esta vez, el mandatario entendió que la sangre no debía llegar al río, al menos frente a las cámaras. Si bien Karina Milei, “El Jefe”, supo pasar la guillotina sin piedad meses atrás, la última mesa política en las oficinas del Ministerio del Interior fue una farsa total.

Allí volvieron a verse las caras dos sectores enfrentados a muerte: el de Martín Menem y el del monje negro Santiago Caputo. Según filtraron a la prensa, fue una convivencia cordial, sin palabras, solo gestos fríos. Un nivel de cinismo espeluznante.

“No hay consecuencias de nada. Es el momento más albertista de todos”, confesó, con profunda decepción, un militante histórico de La Libertad Avanza, dejando en evidencia que la “nueva política” terminó siendo la peor versión de la casta.

El internismo es tan brutal que ni siquiera se animan a limpiar a los funcionarios sublevados. Quienes conocen la intimidad presidencial aseguran que una provocación pública como las que lanza sistemáticamente Patricia Bullrich habría terminado en despido inmediato el año pasado. Pero hoy, el gobierno está acorralado por su propia debilidad. Cerca de la ex ministra de Macri lo resumen con una crudeza que humilla la figura presidencial: “No se animan a echarla. Son unos cagones”.

¡EMERGENCIA SOCIAL! El Hambre, el Verdadero Enemigo

Mientras los funcionarios se miden el ego, la calle hierve. Los números del último sondeo de la consultora Synopsis, a cargo de Lucas Romero, son un mazazo de realidad que el Gobierno se niega a ver:

  • 54% de rechazo popular: La mayoría de los argentinos califica como “negativo” el desempeño de la gestión Milei. El relato se cae a pedazos.
  • 47,1% desespera por los salarios de miseria: La principal preocupación ya no es la macroeconomía, sino el bolsillo vacío. La plata no alcanza para comer.
  • 18,7% aterrorizado por el desempleo: La motosierra está cortando los puestos de trabajo del pueblo.
  • La inflación, relegada al cuarto lugar: El Gobierno festeja un número frío mientras la paz de los cementerios gobierna la economía real.

Para Milei, si el “mercado” no te paga un sueldo digno, es un problema tuyo, no del Estado. Un nivel de crueldad inaudito. Con un escenario donde el Gobierno perdió competitividad a pasos agigantados, el propio Romero advierte sobre una inminente debilidad electoral. ¿Cómo piensan sostener este modelo de hambre si desatienden la principal urgencia de la ciudadanía?

PAMI: La Caja Codiciada por los Cuervos

Lejos de preocuparse por la salud de nuestros jubilados, que hoy sufren el recorte criminal de sus medicamentos, las garras del poder apuntan a la caja del PAMI. Los rumores son ensordecedores: el entorno de Karina Milei busca arrebatarle el control del organismo al ecosistema de Santiago Caputo.

Ya controlan la ANSES y el Ministerio del Interior, cajas millonarias y con enorme despliegue territorial. Pero la ambición no tiene límites: necesitan el PAMI como “la frutilla del postre” para armar su estructura de cara al año electoral. Juegan a la política con la salud de los abuelos.

El pueblo trabajador, los jubilados y los sectores más vulnerables necesitan un escudo frente a la motosierra despiadada de Milei. El estallido está a la vuelta de la esquina; la Patria no aguanta más, y el silencio, a esta altura, es complicidad.

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