Bullrich niega la fractura mientras el desgobierno de Milei se hunde en su peor interna

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En medio de una profunda emergencia social, el oficialismo se desangra en el Senado. Aprietes para tapar causas de corrupción, el desplante de Victoria Villarruel a los hermanos Milei y una renuncia de apuro. El caos institucional de La Libertad Avanza, al desnudo.

En un país paralizado por el hambre, los despidos y una crisis económica que asfixia a los trabajadores, las prioridades del Gobierno Nacional parecen ser otras. Mientras la calle hierve, el bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA) protagoniza un papelón institucional sin precedentes. Esta mañana, en un intento desesperado por tapar el sol con las manos, la senadora y jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, aseguró que “no hay riesgo de ruptura”. Sin embargo, la realidad puertas adentro del Congreso demuestra todo lo contrario: el gobierno libertario está quebrado.

Al ser interceptada por la prensa en su ingreso al recinto, Bullrich intentó bajarle el tono a la feroz interna que azota al oficialismo tras el escandaloso retiro del pliego de la candidata a jueza María Verónica Michelli. “¿Si hay riesgo de ruptura? No, de ninguna manera” repitió como un mantra, justificando el caos oficialista como un simple “problema de masividad” en el envío de pliegos por parte del Ejecutivo. Una excusa que subestima la inteligencia de los argentinos.

Censura, purga y encubrimiento

El trasfondo del conflicto expone la peor cara del autoritarismo de la gestión Milei. La orden directa de la Casa Rosada de bajar la candidatura de Michelli para integrar el Tribunal Oral Criminal Federal N.º 3 de La Plata no responde a su idoneidad, sino a una brutal persecución ideológica. ¿El “delito” de la letrada? Ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, quien viene destapando los oscuros entramados de corrupción que ya manchan a la administración libertaria.

El capricho presidencial fue tan alevoso que obligó a la propia Bullrich a anunciar que ejercería su “objeción de conciencia” para no acompañar la censura dictada por Javier Milei. Tan grave es la crisis que la propia legisladora confesó haberle ofrecido su renuncia a la jefatura del bloque al Presidente, quien, en un intento por no mostrar más debilidad, decidió rechazarla.

“Es un bloque que está consolidado en las ideas. Hemos votado todos los proyectos que el Poder Ejecutivo ha enviado”, intentó defenderse Bullrich, en un esfuerzo casi patético por sostener una unidad que hace agua por todos lados.

La traición de Villarruel: un golpe a la Casa Rosada

Pero el golpe de gracia a la farsa de la “unidad” no vino del bloque, sino de la Presidencia del Senado. En un gesto que profundiza la grieta irreconciliable con la Casa Rosada, la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió cortarse sola y se reunió ayer en privado con la propia Michelli.

Villarruel le garantizó a la candidata a jueza que respetará la independencia de poderes y lo que dictamine la Cámara Alta, enviando un mensaje directo y desafiante a los hermanos Javier y Karina Milei: en el Senado manda ella. Este movimiento ratifica que el gobierno no solo no tiene gestión para resolver los problemas urgentes del pueblo, sino que ni siquiera puede gobernar a sus propios funcionarios.

Miedo a la derrota y parálisis legislativa

Hoy miércoles, la Comisión de Labor Parlamentaria deberá definir si los pliegos de los jueces entran en el temario de la sesión de mañana. Cabe destacar que el pliego de Michelli ya tiene dictamen favorable, avalado no solo por la oposición, sino por nueve firmas de senadores del propio riñón de LLA, la UCR y el PRO.

Ante el inminente papelón, fuentes del oficialismo ya dejan trascender que el Gobierno evalúa cobardemente retirar el tema del orden del día para evitar una humillante derrota en el recinto. De concretarse, la sesión se limitaría a tratar leyes menores y acuerdos de deuda de arrastre, demostrando una vez más la absoluta desconexión del Ejecutivo con las necesidades urgentes del país.

Mientras la “revolución en la Justicia” de Milei se reduce a acomodar jueces amigos y censurar a quienes puedan investigar su corrupción, las provincias del interior siguen con juzgados vacíos y el pueblo argentino sigue esperando medidas que alivien el desastre económico autoinfligido por este modelo de ajuste y exclusión.

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