La canasta mensual de luz, gas, transporte y agua alcanzó los $295.826 en julio para un hogar promedio sin subsidios. El costo aumentó 4,6% en apenas un mes y quedó 53% por encima de julio de 2025. Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene su programa de ajuste, las tarifas consumen una parte cada vez mayor de los ingresos familiares.
El tarifazo en el AMBA volvió a golpear con fuerza el bolsillo de millones de familias. Durante julio, un hogar promedio sin subsidios necesitó $295.826 solamente para pagar electricidad, gas natural, transporte público y agua potable.
Esa cifra no incluye alimentos, alquiler, medicamentos, educación, ropa ni ninguna emergencia doméstica. Se trata únicamente del dinero necesario para mantener encendida la luz, calefaccionar una vivienda, viajar al trabajo y acceder al agua, derechos básicos que bajo el actual modelo económico se transforman progresivamente en artículos de lujo.
La canasta de servicios aumentó 4,6% frente a junio. En la comparación interanual, el salto llegó al 53%, mientras que la inflación general estimada para el mismo período fue del 34%. Por lo tanto, los servicios avanzaron 19 puntos porcentuales por encima del nivel general de precios.
CASI $300.000 ANTES DE COMPRAR UN PLATO DE COMIDA
Dentro del gasto total, el transporte público representó la carga más pesada para los hogares. Las familias debieron destinar alrededor de $121.023 mensuales para colectivos y otros medios de traslado.
Después apareció la electricidad, con un costo estimado de $68.210. El gas natural demandó otros $64.862, mientras que el servicio de agua potable representó $41.724 por mes.
Estos números muestran la dimensión de la emergencia social. Antes de entrar a un supermercado, pagar el alquiler o comprar remedios, una familia puede necesitar casi $300.000 para cubrir servicios indispensables.
El transporte concentró cerca del 41% de la canasta. Así, trasladarse para trabajar, estudiar o atenderse en un hospital se convirtió en uno de los principales gastos de los hogares metropolitanos.
LA LUZ ENCABEZÓ EL NUEVO GOLPE AL BOLSILLO
La energía eléctrica fue el servicio que más aumentó durante julio. El gasto mensual subió 12,5% frente a junio como consecuencia de una combinación explosiva: mayor consumo durante el invierno y nuevos incrementos tarifarios.
Para los usuarios sin subsidios, el cargo fijo de electricidad aumentó 3% y el componente variable avanzó 5,7%. La llegada de las bajas temperaturas terminó amplificando una política tarifaria que ya venía castigando los ingresos familiares.
En el caso del gas, el cargo fijo subió 2,8% y el variable avanzó 3%. Sumado al mayor consumo estacional, la factura promedio registró un incremento mensual del 5,2%.
Los colectivos tampoco dieron tregua. Las líneas que circulan por la Ciudad de Buenos Aires aumentaron 4,1%, mientras que los servicios interjurisdiccionales registraron una suba del 3,2%. Como resultado, el gasto familiar en transporte creció 3,7% durante el mes.
Solamente el agua mostró una reducción mensual del 4,6%. Sin embargo, esa baja puntual estuvo lejos de compensar el fuerte aumento de la electricidad, el gas y el transporte.
EL DATO QUE DESNUDA EL AJUSTE: 966% DESDE DICIEMBRE DE 2023
El dato más alarmante aparece al observar la evolución desde diciembre de 2023. En ese período, la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló un aumento del 966%, mientras que el nivel general de precios avanzó un 241%.
La diferencia revela que el tarifazo en el AMBA no fue un movimiento aislado ni una simple actualización por inflación. Los servicios aumentaron casi cuatro veces más que el promedio general de precios.
Entre todos los rubros, el gas natural encabezó la escalada con un incremento acumulado del 2.185%. El transporte avanzó 1.408%, la electricidad subió 568% y el agua aumentó 525%.
Detrás de esos porcentajes existen familias que reducen el uso de la calefacción, apagan luces, caminan para evitar un boleto o acumulan facturas vencidas. El supuesto orden económico se construye, en demasiados casos, sobre el desorden cotidiano de los hogares.
LOS SERVICIOS DEVORAN EL SALARIO
La canasta representó el 15% de un salario promedio registrado estimado en $1.924.456. Con ese ingreso se podían pagar 6,5 canastas de servicios, cuando un año antes alcanzaba para cubrir 7,8.
La situación resulta todavía más grave para trabajadores informales, jubilados, pensionados y empleados con salarios inferiores al promedio. En esos hogares, el peso real de las tarifas puede ocupar una proporción mucho mayor del ingreso disponible.
Aunque los usuarios pagan tarifas que cubren, en promedio, el 54% de los costos del sistema, las facturas continúan siendo difíciles de afrontar. El Estado financia el porcentaje restante mediante subsidios, pero el nuevo esquema no impidió que el gasto mensual siguiera creciendo.
CUANDO LOS SERVICIOS SE CONVIERTEN EN PRIVILEGIOS
Desde una mirada nacional, popular y peronista, la energía, el transporte y el agua no pueden quedar sometidos únicamente a la lógica del mercado. Son herramientas esenciales para producir, trabajar, estudiar y vivir con dignidad.
El Gobierno exhibe cifras fiscales como símbolo de éxito, pero la realidad se mide también en la mesa de cada familia. Cuando una persona debe elegir entre pagar la luz, comprar alimentos o adquirir medicamentos, no existe estabilidad: existe emergencia social.
Los servicios públicos deben acompañar el desarrollo y no transformarse en una máquina de expulsar familias del sistema. Sin salarios fuertes, tarifas accesibles y protección para los sectores más vulnerables, cualquier equilibrio económico será solamente una planilla ordenada sobre un pueblo cada vez más castigado.