Por Redacción Info del Plata
El conflicto entre el Gobierno nacional y los trabajadores del sector público aerocomercial alcanzó su punto de máxima ebullición. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), en representación de los inspectores, bomberos y operadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), ratificó la realización de un paro nacional de 48 horas para este jueves 3 y viernes 4 de septiembre de 2026. La medida afectará de manera directa las operaciones de los 27 aeropuertos comerciales de todo el país, proyectando cancelaciones masivas y demoras severas tanto en vuelos de cabotaje como en conexiones internacionales.
La huelga se formalizó tras fracasar las sucesivas audiencias convocadas ante la Secretaría de Trabajo, donde los delegados paritarios de la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Capital Humano ratificaron la decisión política de mantener congeladas las pautas salariales del sector público, desconociendo el deterioro de los ingresos de los profesionales que garantizan la seguridad de vuelo.
Sueldos de pobreza en la primera línea operativa
El reclamo de los trabajadores de la ANAC no responde únicamente a la demanda paritaria coyuntural, sino a una situación de deterioro estructural acumulada durante la actual gestión libertaria:
- Pérdida de poder adquisitivo: De acuerdo con los relevamientos técnicos del sindicato, los haberes de los operadores técnicos, bomberos de pista y personal de sanidad aeroportuaria sufrieron una contracción real superior al 38%, quedando en su gran mayoría por debajo de la línea de pobreza que mide el INDEC.
- Vaciamiento presupuestario: Los trabajadores denuncian la falta de insumos elementales para el Servicio de Extinción de Incendios (SSEI) y la parálisis en la calibración de sistemas de navegación terrestre debido al recorte a cero de los fondos de inversión de capital.
- Renuncias masivas: La brecha salarial empuja a técnicos capacitados con fondos del Estado a migrar al sector privado o al exterior, resintiendo la dotación mínima exigida por los convenios internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
“No se puede garantizar la seguridad operacional con salarios de hambre ni con autobombas sin repuestos. El Gobierno cree que la aviación civil es una planilla de Excel donde se recortan partidas para festejar un superávit ficticio, mientras pone en riesgo la vida de los pasajeros”, alertaron desde la coordinación nacional de ATE-ANAC.
La contradicción de los “cielos abiertos”
La parálisis en las pistas desnuda la inconsistencia del programa desregulador que encabeza Javier Milei. Mientras el Ministerio de Economía y la Secretaría de Transporte firman acuerdos bilaterales de “cielos abiertos” para autorizar la operación irrestricta de aerolíneas extranjeras de bajo costo, desmantelan la estructura estatal que debe fiscalizar las aeronaves, habilitar tripulaciones y controlar las operaciones en tierra.
El conflicto promete escalar durante las próximas 48 horas. Sin instancias de conciliación obligatoria que hayan ofrecido una recomposición real al bolsillo de los trabajadores, los aeropuertos de Ezeiza, Aeroparque, Córdoba, Mendoza y las terminales patagónicas quedarán reducidos a guardias mínimas de emergencia sanitaria y vuelos de Estado, dejando en tierra a más de 80.000 pasajeros por jornada como consecuencia directa de la intransigencia oficial.